Ciudad de México, 2 de marzo del 2026
Israel y Estados Unidos lanzaron una nueva oleada de ataques contra Teherán, tras la muerte del ayatollah Alí Jamenei, en lo que se considera la mayor prueba para la República Islámica de Irán en cinco décadas. Los ataques provocaron conmoción en sectores marítimos, aéreos y petroleros, generando advertencias sobre posibles aumentos en los costos de energía y la interrupción de actividades comerciales.
El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) reportó que al menos 560 soldados estadounidenses murieron o resultaron heridos en ataques iraníes contra bases de Estados Unidos en la región, incluyendo un ataque con misiles en Bahréin. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, afirmó que los ataques iraníes se limitan a bases estadounidenses y no se dirigen a otros países, mientras que las instalaciones militares israelíes también podrían ser blanco de represalias.
El ataque aéreo que mató a Jamenei, de 86 años, se llevó a cabo cuando el líder trabajaba en su oficina. En el ataque también fallecieron su hija, nieto, nuera y yerno. Fuentes estadounidenses indicaron que el ataque coincidió con una reunión de Jamenei con sus principales asesores. Dentro de Irán, la muerte del líder generó una fuerte división: miles lloraron en Teherán, mientras otros celebraron en ciudades como Dehloran, Karaj e Izeh, derribando estatuas y bailando en las calles.
El ejército israelí destacó que sus ataques buscaban abrir el “camino a Teherán”, desmantelando gran parte de los sistemas de defensa aérea del oeste y centro de Irán, aunque aún quedan objetivos, incluidos centros de producción militar-industrial. A pesar de las tensiones, Israel descartó desplegar fuerzas terrestres, mientras que el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu instaron a Irán a aprovechar lo que calificaron de oportunidad estratégica.
Ante la muerte de Jamenei, el gobierno iraní planea nombrar un sucesor a través de la Asamblea de Expertos, según la Constitución, mientras se establecerá un consejo de liderazgo temporal para garantizar la estabilidad. El líder supremo ostenta poder absoluto, es comandante en jefe de las fuerzas armadas y define la política exterior, históricamente marcada por la confrontación con Estados Unidos e Israel.
Estos acontecimientos intensifican la inestabilidad regional, afectando la seguridad, el comercio y el mercado energético, mientras la comunidad internacional sigue de cerca los posibles movimientos de Irán, Israel y Estados Unidos en Medio Oriente.













