Robert Prevost, ahora León XIV, destacó la importancia de la humildad, la misericordia y el servicio a los más necesitados como ejes de su liderazgo espiritual.
El papa León XIV celebró este viernes su primera misa como sumo pontífice, marcando el comienzo oficial de un nuevo capítulo en la historia de la Iglesia Católica. Conocido previamente como el cardenal estadounidense Robert Prevost, el nuevo papa fue elegido por el cónclave hace unos días tras la renuncia del papa Francisco por motivos de salud.
Durante su homilía en la Basílica de San Pedro, el pontífice calificó su elección como “una cruz y una bendición”, haciendo referencia a la responsabilidad moral y espiritual que conlleva liderar la Iglesia en tiempos de cambios y desafíos globales. “Deseo que esta Iglesia sea un refugio para los que sufren, para los olvidados del sistema, para los que no tienen voz”, expresó.
León XIV también hizo un llamado a reforzar el papel de la Iglesia como guía moral frente a las crisis actuales, incluyendo el cambio climático, la migración forzada y las desigualdades sociales. Su elección ha sido bien recibida por diversos sectores, destacando su historial como defensor de los derechos humanos y su cercanía con las comunidades más vulnerables en América Latina.










