Monterrey, N.L.
El Congreso del Estado de Nuevo León, actualmente dominado por el bloque legislativo conformado por el PAN, PRI y PRD, aprobó un receso de más de 40 días que se extenderá del 25 de junio al 06 de agosto. Esta decisión generó críticas de diversos sectores, ya que existen más de 2 000 expedientes legislativos pendientes de discusión y dictamen, entre ellos temas clave como transporte público, medio ambiente y transparencia.
Aunque ningún partido tiene mayoría absoluta en la LXXVII Legislatura, el bloque PAN-PRI-PRD concentra 21 de las 42 curules, lo que les otorga una posición determinante en las votaciones. El PAN y el PRI tienen 10 diputaciones cada uno, y el PRD suma una más. En contraste, Movimiento Ciudadano, el partido del gobernador Samuel García, cuenta también con 10 escaños, mientras Morena posee 9, y el resto se distribuye entre el PVEM y el PT.
Algunos diputados justificaron el periodo vacacional alegando trabajos en distritos o actividades de comisiones, pero organizaciones civiles como Fuerza NL han cuestionado la falta de compromiso para avanzar en la agenda legislativa. La pausa implica un freno a iniciativas ciudadanas, reformas estructurales y procesos de fiscalización en curso.
Hasta el momento, el gobierno estatal no ha emitido una postura oficial, pero crece la presión social para que se revisen las condiciones del receso o se mantenga un mínimo de productividad durante este periodo.










