El Servicio Meteorológico Nacional (SMN), parte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), informó que mantiene monitoreo constante sobre una zona de baja presión vinculada con la onda tropical número 31, la cual tiene posibilidades de convertirse en ciclón en breve. Actualmente, esta zona tiene un 30% de probabilidad de intensificarse en las próximas 48 horas.
De formarse, se espera que sus efectos comiencen a sentirse a partir del jueves 11 de septiembre, principalmente en las costas del Pacífico. La baja presión se ubica a unos 280 km al sur-sureste de la desembocadura del río Suchiate, en la frontera entre México y Guatemala, y se desplaza hacia el oeste-noreste. En caso de fortalecerse, el fenómeno recibiría el nombre de tormenta tropical Mario, que sería el décimo tercer evento meteorológico que impacta esta región en la temporada.
Los estados más afectados por Mario serían Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco, Puebla, Morelos, Ciudad de México y Estado de México. Aunque aún no se ha formado oficialmente, Conagua advierte sobre lluvias intensas en gran parte del país desde el martes 9 de septiembre, incluyendo zonas como Baja California Sur, Sonora, Tamaulipas, Sinaloa, Durango y muchas más. Se prevén tormentas eléctricas, lluvias fuertes, vientos y posible caída de granizo, por lo que se recomienda a la población mantenerse atenta y seguir las indicaciones oficiales.
Las zonas de baja presión merecen especial vigilancia porque pueden dar origen a fenómenos meteorológicos peligrosos, como tormentas tropicales y huracanes. Estas áreas se caracterizan por tener presión atmosférica inferior al entorno, lo que provoca que el aire caliente ascienda y se formen nubes y lluvias.
El monitoreo es esencial para anticipar el desarrollo de ciclones, prevenir inundaciones causadas por lluvias intensas y evitar daños por vientos fuertes, protegiendo así la vida de las personas y las infraestructuras.













