En la conmemoración del 215 aniversario del inicio de la lucha por la Independencia de México, varios presidentes municipales de Tlaxcala celebraron el Grito de Dolores con discursos fuera de lo convencional, que terminaron convirtiéndose en una mezcla de expresiones religiosas, románticas y hasta accidentadas.
La noche del 15 de septiembre, alcaldes y alcaldesas se asomaron a balcones decorados con luces tricolores para lanzar las tradicionales arengas patrióticas. Sin embargo, algunos de estos discursos incluyeron menciones inusuales, como el amor o figuras religiosas, y en algunos casos, incluso se apoyaron en acordeones para no olvidar el orden de los vítores.
Uno de los casos más llamativos fue el del edil de Emiliano Zapata, Edgar Macías Moreno, quien inició su discurso con una exclamación a Cristo Rey, seguida por vítores a la Virgen de Guadalupe, y después a Hidalgo. Esta mezcla de lo cívico con lo religioso fue bien recibida por algunos asistentes.
En Españita, el presidente municipal Juan Carlos Galindo López sorprendió al incluir un «¡Viva el amor!» en su discurso, dándole un tono casi romántico al evento, como si se tratara del Día de San Valentín.
A lo largo del estado se realizaron 60 ceremonias municipales del Grito, además de la oficial, encabezada por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros en la capital. Algunas de estas celebraciones destacaron por su tono improvisado o por errores notables.
En Amaxac, por ejemplo, el presidente municipal Mauricio Pozos Castañón ondeó la bandera nacional con el escudo al revés, lo que internacionalmente se interpreta como una señal de auxilio. El acto fue duramente criticado en redes sociales, y el Ayuntamiento incluso eliminó la transmisión del evento.
Por otro lado, ediles como Araceli Martínez Cortez (El Carmen Tequexquitla) y Marcelino Ramos Montiel (Tzompantepec) optaron por usar acordeones para leer sus arengas, probablemente para evitar errores de memoria.
Así transcurrieron las fiestas patrias en Tlaxcala, entre fervor patrio, improvisación, simbolismos religiosos, errores protocolares y hasta menciones amorosas, en una muestra de la diversidad con que se vive el Grito de Independencia en los municipios del estado.













