A las 7:19 de la mañana, la Cruz Roja Mexicana activó las sirenas de sus ambulancias en un acto simbólico que recordó la respuesta de emergencia realizada por paramédicos y voluntarios durante el terremoto de magnitud 8.1 ocurrido el 19 de septiembre de 1985, hace ya cuatro décadas.
Desde las 7:00 a.m., personal de enfermería, paramédicos, voluntarios y coordinadores de socorro llevaron a cabo una ceremonia conmemorativa en honor a las víctimas de los sismos de 1985 y 2017, reconociendo también la labor humanitaria desempeñada en ambas tragedias.
Como parte del homenaje, las banderas de México y de la Cruz Roja fueron izadas a media asta en señal de duelo. En punto de las 7:19, nueve ambulancias hicieron sonar sus sirenas mientras daban tres vueltas al Hospital Central de la Cruz Roja Mexicana, ubicado en la colonia Polanco.
Más tarde, al mediodía, se esperaba la participación de paramédicos y rescatistas en simulacros programados en Reforma 222 y en el cruce de avenida Juárez y Reforma. Estas actividades contarían con la intervención de equipos especializados en rescate vertical y extracción vehicular.
El doctor Diego Luisillo, Coordinador Estatal de Socorros en Ciudad de México y el Estado de México, informó que en la jornada participaron 51 integrantes de la Escuela de Enfermería, 51 del equipo de capacitación, 65 técnicos en urgencias médicas, así como nueve ambulancias y ocho motocicletas.
“El valor de estas ceremonias para nosotros es inmenso —señaló Luisillo—, ya que nos recuerdan todo lo que hemos vivido y los retos superados por nuestros voluntarios. También reflejan cómo la Cruz Roja Mexicana ha evolucionado y profesionalizado su labor. Los simulacros, como parte de nuestras acciones preventivas, son fundamentales para seguir preparados”, concluyó.













