En su regreso a la Asamblea General de las Naciones Unidas, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió contra el reconocimiento «unilateral» del Estado palestino por parte de varios países, calificándolo como una «recompensa» para el grupo terrorista Hamás. Esta postura coincide con la del gobierno israelí de Benjamin Netanyahu.
Trump instó a la comunidad internacional a no ceder ante las exigencias de Hamás y exigió la liberación inmediata de los rehenes. Además, criticó la reciente conferencia sobre la solución de dos Estados organizada por Francia y Arabia Saudí, a la que ni Estados Unidos ni Israel asistieron.
Respecto al conflicto entre Israel y Hamás, Trump expresó su compromiso con las negociaciones para un alto el fuego, pero responsabilizó a Hamás por rechazar repetidamente los acuerdos propuestos, incluido uno que él promovió antes de su retorno político.
En cuanto a la guerra en Ucrania, Trump consideró que el conflicto debería haberse resuelto en pocos días y culpó a Rusia por prolongarlo. Advirtió que, si Moscú no busca una solución, Estados Unidos podría imponer severos aranceles. También criticó a Europa por seguir comprando energía rusa mientras apoya a Ucrania, y urgió a detener esas compras para evitar que los esfuerzos sean en vano.
En su discurso, también abordó la seguridad global, destacando el narcotráfico como una amenaza. Acusó a Venezuela de enviar grandes cargamentos de droga y prometió usar «el poder supremo» de Estados Unidos para eliminar a los traficantes, a quienes calificó como terroristas.
Trump describió su mandato como una “edad dorada” para Estados Unidos, asegurando que el país pasó de ser “el hazmerreír del mundo” a ser respetado. Resaltó que, bajo su liderazgo, logró que los países de la OTAN aumentaran su gasto en defensa del 2% al 5%. También atacó las energías renovables, a las que llamó «caras e ineficientes», y propuso priorizar los recursos energéticos tradicionales.
En temas migratorios, fue tajante: quien entre ilegalmente a EE.UU. será encarcelado o deportado. Llamó a Europa a seguir el mismo camino y alertó sobre una «invasión de inmigrantes ilegales» que, según él, está generando delincuencia. Incluso culpó a la ONU por contribuir a esta crisis migratoria y criticó su funcionamiento, usando fallos técnicos durante su intervención como ejemplos.
Por último, anunció una iniciativa para crear un sistema internacional de verificación de amenazas biológicas basado en inteligencia artificial. Volvió a vincular la pandemia de COVID-19 con experimentos de laboratorio peligrosos, avivando teorías sobre su origen.













