ICE, la agencia federal encargada de ejecutar las políticas migratorias más estrictas del gobierno de Donald Trump, ha vuelto al centro del debate tras un ataque armado en una de sus instalaciones en Dallas, Texas.
Según autoridades, al menos una persona murió y dos más resultaron heridas luego de que un presunto francotirador abriera fuego contra un centro de detención de migrantes mientras se realizaba el traslado de detenidos al interior del edificio. El atacante, que disparó desde un inmueble cercano, se quitó la vida poco después del tiroteo.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó que hubo víctimas fatales y heridos, mientras que el director interino de ICE, Todd Lyons, señaló que se trata posiblemente de un ataque de un francotirador. Las víctimas no serían agentes de ICE, según precisó la subdirectora Madison Sheahan, sino personas bajo custodia.
El hecho ocurre en un contexto de creciente tensión y violencia contra instalaciones del ICE, que en los últimos meses ha intensificado las detenciones y deportaciones bajo la política migratoria impulsada por Trump. Solo este año, se han registrado otros ataques en instalaciones del ICE, incluido uno en Alvarado, Texas, donde un oficial fue herido, y otro en una sede de la Patrulla Fronteriza en McAllen, que dejó varios heridos.
El gobernador de Texas, Greg Abbott, declaró que este ataque no detendrá los esfuerzos por arrestar y deportar inmigrantes en situación irregular, mientras que el vicepresidente JD Vance pidió el fin de la violencia contra las fuerzas del orden.













