Monterrey, 18 de noviembre del 2025
En el corazón de Ciudad de México, un piso de cristal en el vestíbulo del hotel Catedral permite vislumbrar un sorprendente encuentro entre el pasado prehispánico, la época virreinal y la modernidad urbana. A seis metros bajo el nivel de la calle República de Guatemala, abrirá al público un museo de sitio que exhibirá vestigios del antiguo recinto sagrado de Tenochtitlan, descubiertos por el Programa de Arqueología Urbana (PAU) del INAH.
El director del PAU, Raúl Barrera Rodríguez, guió un recorrido exclusivo mostrando restos del Templo de Ehécatl Quetzalcóatl, fragmentos del juego de pelota o teotlachco, un brasero ceremonial y vestigios de una casa virreinal construida con piedras de estructuras prehispánicas.
“El Templo de Ehécatl está alineado con el adoratorio a Tláloc en el Templo Mayor; esta deidad tiene la misión de limpiar los cielos y preparar la tierra para la vida”, explicó Barrera.
El acceso será por una puerta lateral del hotel, descendiendo por escaleras hacia un espacio que combina cuidadosa museografía, maquetas y cédulas informativas. Aunque la fecha de inauguración aún se ajusta, el museo será independiente del hotel, bajo la administración del Museo del Templo Mayor, garantizando conservación y control del recinto.
Las excavaciones, iniciadas en 2009 y formalizadas en 2010, revelaron la plataforma rectangular del Templo de Ehécatl y los escalones del juego de pelota, parcialmente ubicados debajo de la calle de Guatemala. También se documentó un muro de una casa colonial temprana, edificada tras la caída de Tenochtitlan con piedras de las estructuras mexicas.
La preservación del sitio requirió más de 15 años de trabajo meticuloso, involucrando arqueólogos, arquitectos e ingenieros. Cada intervención fue cuidadosamente manual, con protección de los vestigios mediante geotextil, arena fina y concreto temporal para permitir la construcción moderna sin dañar el patrimonio.
Barrera subraya: “El pasado puede convivir con el presente en armonía”. Con esta apertura, la sociedad podrá reconectar con su historia prehispánica y colonial, disfrutando de una ventana única hacia los cimientos de Tenochtitlan.













