Ciudad de México, 29 de enero del 2026
En México, el interés de los fumadores por dejar de consumir tabaco sigue siendo alto, pero gran parte de esa voluntad no se traduce en apoyo médico adecuado. Según la doctora Guadalupe Ponciano Rodríguez, coordinadora del Comité Interinstitucional para la Lucha contra el Tabaco, el 74.8 por ciento de quienes fuman desean dejar de hacerlo y 57 por ciento realizaron al menos un intento en el último año.
Sin embargo, apenas 18 por ciento recibe alguna recomendación médica o apoyo profesional para superar la adicción a la nicotina, lo que representa un grave desperdicio de oportunidades para salvar vidas.
En conferencia de prensa, Ponciano destacó que el tabaquismo es responsable del 9.7 por ciento de las muertes en el país, equivalentes a 63 mil personas al año, y señaló que, a nivel global, esta cifra alcanza los siete millones. Por su parte, la doctora Luz Reynales, jefa del Departamento de Prevención y Control de Tabaquismo del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), presentó los datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025.
Entre los hallazgos más relevantes, Reynales señaló que el uso actual de tabaco fumado ha mostrado un descenso significativo desde 2016, especialmente entre hombres y en regiones como la Península Norte, la Ciudad de México y la región Centro-Sur. No obstante, esta disminución no se ha reflejado en la población femenina.
A pesar de los avances derivados de la implementación del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco y del Plan MPOWER, el tabaquismo sigue siendo un problema de salud pública. México cuenta con cerca de 14 millones de fumadores y enfrenta un aumento preocupante en el uso de cigarros electrónicos, particularmente entre adolescentes, fenómeno que representa un nuevo desafío para la regulación y prevención.
Erick Antonio Ochoa, director de Salud Justa Mx, atribuyó la reducción en la prevalencia general del tabaquismo al fortalecimiento de políticas públicas, como las reformas a la Ley General para el Control del Tabaco (2022) y su reglamento (2023), que establecieron ambientes libres de humo, prohibieron la publicidad y el patrocinio de productos de tabaco, y sentaron las bases para futuras medidas fiscales y regulatorias. Sin embargo, aún persisten pendientes importantes, como la regulación estricta de contenidos, el empaquetado neutro, el aumento significativo de impuestos y la máxima supervisión de productos emergentes de tabaco y nicotina, incluyendo los vapeadores.
Ponciano recalcó que diariamente mueren aproximadamente 170 personas en México por causas relacionadas con el consumo de tabaco y que muchas de esas vidas podrían salvarse con un sistema de salud que ofreciera apoyo terapéutico y medicamentos a quienes desean dejar de fumar.
José Arévalo Lomelí, del Instituto del Sur Urbano, destacó que la reciente subida de la cuota específica del IEPS al tabaco, aprobada para el Paquete Económico 2026-2030, es un paso positivo, ya que permite reforzar políticas fiscales y de salud pública. Karen Ávila, de Voces Jóvenes por el Derecho a la Salud Mx, alertó sobre la estrategia de la industria tabacalera, que ahora enfoca sus esfuerzos en adolescentes y jóvenes mediante redes sociales y productos emergentes. La ENCODAT 2025 reportó que el uso de cigarros electrónicos entre jóvenes de 12 a 17 años aumentó del 1.1 por ciento en 2016 al 3.1 por ciento en 2025.
Los especialistas coincidieron en que garantizar el derecho a la salud requiere que el Estado cumpla la ley y proteja a las nuevas generaciones, aplicando regulaciones más estrictas sobre el consumo de tabaco y productos de nicotina.













