Monterrey, 30 de enero del 2026
La confirmación de que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) participarán en la seguridad de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina provocó protestas en Italia. Decenas de personas se manifestaron en Roma para rechazar la presencia de la corporación y denunciar las políticas migratorias del gobierno estadunidense.
La movilización, convocada por el partido Más Europa, incluyó consignas y pancartas con mensajes como “No al ICE en Italia” y “Milán-Cortina no son tus Juegos”. También se exhibieron imágenes de la primera ministra Giorgia Meloni y de ministros clave del gobierno italiano acompañadas de la frase “no veo, no oigo, no hablo”, en señal de crítica al silencio oficial frente al despliegue de agentes migratorios extranjeros durante el evento olímpico, programado del 6 al 22 de febrero.
Riccardo Magi, secretario de Más Europa, explicó que la protesta busca expresar solidaridad con la sociedad estadunidense y denunciar lo que calificó como una estrategia política que convierte la gestión migratoria en un mecanismo de represión. Afirmó que en Estados Unidos se han normalizado políticas racistas y abusos de poder, y reprochó al gobierno italiano no defender los valores democráticos del país ante la administración de Donald Trump.
En la misma línea, la vicesecretaria Antonella Soldo señaló la contradicción de que Italia tenga que reclamar ante la embajada de un país históricamente asociado con la libertad, la falta de garantías, derechos y estado de derecho.
El debate sobre la presencia del ICE se intensificó tras las recientes muertes de Renee Good y Alex Pretti durante operativos contra migrantes en Mineápolis, hechos que generaron indignación internacional. Aunque las autoridades italianas primero negaron la participación del ICE y luego minimizaron su papel, la agencia migratoria estadounidense afirmó que su labor se limitará a apoyar tareas de seguridad y que no realizará controles migratorios en territorio italiano.
El Comité Olímpico Internacional recordó que la seguridad de los Juegos es responsabilidad del país anfitrión. Por su parte, el alcalde de Milán, Giuseppe Sala, rechazó abiertamente la presencia de los agentes y aseguró que “no son bienvenidos” en la ciudad, cuestionando la subordinación a las decisiones del gobierno estadounidense.













