Ciudad de México, 30 de enero del 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que no estaba dormido durante una reunión del gabinete celebrada en diciembre, luego de que circularan versiones señalando que había cerrado los ojos por periodos prolongados. El mandatario afirmó que simplemente se encontraba aburrido y que cerró los ojos porque deseaba que el encuentro concluyera. “No dormí, solo los cerré porque quería largarme”, dijo entre risas ante funcionarios reunidos en la Casa Blanca.
Trump hizo estas declaraciones durante una reunión televisada del gabinete, que tuvo una duración de 81 minutos, menor al tiempo habitual. En esta ocasión, el encuentro fue más breve, excluyó a algunos funcionarios y no incluyó una sesión amplia de preguntas con la prensa sobre la agenda informativa del día. El presidente insistió en que no duerme mucho y rechazó cualquier insinuación relacionada con cansancio o falta de energía.
Con 79 años y en su último mandato, Trump se ha mostrado particularmente interesado en desmentir dudas sobre su vitalidad física y cognitiva. En repetidas ocasiones ha presumido su aptitud mental, ha instruido a su equipo a hacer más públicas las actividades de su agenda y, en tono provocador, incluso ha insinuado la posibilidad de buscar un tercer mandato, pese a las restricciones establecidas por la Constitución.
A diferencia de administraciones anteriores, donde las reuniones del gabinete eran discretas y rara vez se transmitían, bajo el liderazgo de Trump estos encuentros se han transformado en escenarios mediáticos para destacar los logros del gobierno que, según el presidente, han sido minimizados por la prensa. En un caso previo, una reunión se extendió por más de tres horas en transmisión en vivo, convirtiéndose en la aparición más larga de Trump ante las cámaras.
Aunque fue el presidente de mayor edad en asumir el cargo, Trump mantiene una agenda activa: viaja con frecuencia, publica de forma constante en redes sociales y tiene un contacto regular con los medios, incluso más que su antecesor, Joe Biden. Sin embargo, persisten cuestionamientos sobre su estado de salud, incluidos hematomas visibles en sus manos. La Casa Blanca aseguró que los exámenes médicos han sido preventivos y que el mandatario goza de buena salud cardíaca, atribuyendo los moretones al uso regular de aspirina como medida preventiva.













