Ciudad de México, 10 de febrero del 2026
La visita del presidente de Israel, Isaac Herzog, a Australia provocó protestas y una fuerte respuesta policial, particularmente en Sídney, donde agentes dispersaron con gas lacrimógeno a manifestantes que rechazaban su presencia. La protesta ocurrió durante el inicio de una gira oficial de cuatro días, en la que Herzog participó en una ceremonia conmemorativa en Bondi Beach, escenario de un atentado ocurrido el pasado 14 de diciembre, en el que murieron 15 personas durante una celebración judía.
De acuerdo con reporteros de AFP, la movilización fue reprimida con violencia, afectando tanto a manifestantes como a integrantes de la prensa. Se registraron al menos 15 arrestos y enfrentamientos directos entre policías y asistentes. En contraste, en Melbourne se realizó una protesta pacífica en el centro de la ciudad, donde se exigió el fin de la ocupación israelí de territorios palestinos.
Durante el acto en Bondi, Herzog rindió homenaje a las víctimas del ataque y declaró que los lazos entre “la gente de bien de todas las religiones y naciones” prevalecerán frente al terror, la violencia y el odio. Como símbolo de memoria, colocó dos piedras de Jerusalén en la playa, que calificó como un gesto sagrado. Asimismo, elogió al gobierno australiano por adoptar leyes más severas contra el antisemitismo, incluyendo medidas contra el discurso de odio y la posesión de armas.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, llamó a la población a respetar el carácter conmemorativo de la visita. Sectores de la comunidad judía australiana respaldaron el viaje, al considerarlo un gesto de apoyo en un momento de duelo. Sin embargo, el Consejo Judío Progresista de Australia rechazó la presencia de Herzog, acusándolo de estar vinculado con la destrucción de Gaza.
El atentado en Bondi fue perpetrado por Sajid Akram, ciudadano indio de 50 años, quien fue abatido por la policía, y su hijo Naveed, de 24 años, actualmente detenido y acusado de terrorismo y 15 homicidios. La visita de Herzog, lejos de generar consenso, evidenció las profundas tensiones políticas y sociales en torno al conflicto en Medio Oriente.













