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Mundial 2026 será el más costoso para aficionados

Monterrey, 13 de febrero del 2026

La próxima Copa Mundial de la FIFA 2026, que por primera vez se disputará en México, Estados Unidos y Canadá de manera conjunta, perfila un escenario histórico no solo por su formato trinacional, sino también por los elevados costos que deberán afrontar los aficionados. Boletos, hospedaje, vuelos y paquetes turísticos registran incrementos que superan ampliamente los de ediciones anteriores, generando preocupación entre seguidores que ven cada vez más difícil asistir.

El analista de marketing deportivo Javier Balseca explicó que el alza no responde únicamente a inflación o ajustes habituales del mercado, sino a un incremento sin precedentes en el precio del espectáculo. Si en Brasil 2014 un aficionado mexicano gastaba entre 80 y 95 mil pesos para asistir a un par de partidos, en Rusia 2018 la cifra subió a 120 mil, y en Qatar 2022 alcanzó hasta 170 mil. Para 2026, los cálculos anticipan montos muy superiores.

En cuanto a boletos oficiales, los incrementos son notables. Comparados con Rusia 2018, algunos precios se han elevado más de 500%, y frente a Qatar 2022 rondan el 320%. Mientras en el torneo anterior las entradas oscilaban entre 55 y 300 dólares, ahora ciertos partidos de fase inicial se estiman entre 562 y 2,700 dólares, dependiendo de la sede.

La reventa ha disparado aún más las cifras. Con cientos de millones de solicitudes registradas por la FIFA en etapas preliminares, la demanda ha impulsado precios en plataformas secundarias que multiplican varias veces el valor original. Encuentros de alta expectativa, como posibles duelos entre selecciones europeas y sudamericanas en sedes mexicanas, han alcanzado cifras que superan por mucho el costo oficial.

El mercado corporativo también refleja esta tendencia. Palcos en estadios sede, como el de la Ciudad de México, han pasado de 11 a cerca de 15 millones de pesos tras revelarse el calendario. Para las empresas, estos espacios representan herramientas de posicionamiento y relaciones públicas, más que un gasto recreativo.

El impacto económico plantea una interrogante central: ¿quién podrá costear la experiencia? Según estimaciones del especialista, solo familias con ingresos mensuales superiores a 180 o 200 mil pesos podrían asistir sin comprometer sus finanzas, lo que dejaría fuera a la mayoría de la población.

A esto se suma el encarecimiento turístico. En ciudades sede como Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara o Houston, los incrementos en hospedaje superan ampliamente los porcentajes habituales, y los vuelos internacionales han duplicado su precio en fechas cercanas al torneo.

Paradójicamente, el hecho de que el Mundial se celebre en América facilita el acceso para aficiones tradicionalmente viajeras como México, Argentina o Inglaterra, pero esa misma cercanía incrementa la presión de demanda. Además, la expectativa de ver por última vez en un Mundial a figuras como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo añade un componente emocional al fenómeno.

Aunque el torneo generará importantes ingresos para sectores como turismo y servicios, el especialista advierte que los beneficios no se distribuirán de forma equitativa. En su análisis, el futbol ha evolucionado hacia un modelo global y corporativo que lo posiciona como un producto “premium”, con el riesgo de alejar a los aficionados tradicionales de las gradas.

La tendencia es clara: el Mundial 2026 promete espectáculo y derrama económica, pero también podría marcar un punto de inflexión en la accesibilidad del evento deportivo más importante del planeta.

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