Ciudad de México, 19 de febrero del 2026
Estados Unidos ha concentrado una significativa fuerza naval y aérea en Medio Oriente, en lo que analistas consideran un posible preludio de una campaña militar contra Irán. El presidente Donald Trump ha reiterado que podría ordenar una acción armada si las negociaciones en curso no derivan en un nuevo acuerdo que sustituya el programa nuclear que Washington abandonó en 2018.
Actualmente, la Armada estadounidense mantiene 13 buques de guerra en la región, incluido el portaviones USS Abraham Lincoln, además de destructores y buques de combate litoral. A esta flota se suma el USS Gerald R. Ford, considerado el portaviones más grande del mundo, que navega hacia la zona acompañado por tres destructores. La presencia simultánea de dos portaviones en Medio Oriente es inusual y refuerza la capacidad ofensiva estadounidense.
En el ámbito aéreo, Washington ha desplegado cazas F-22 Raptor, F-15 y F-16, así como aviones cisterna KC-135 y sistemas de alerta temprana E-3 Sentry, lo que amplía su poder aéreo y capacidad de respuesta prolongada.
Las tensiones aumentaron mientras Irán enfrentaba protestas internas por el costo de vida, situación que Teherán atribuyó a influencias externas. Trump advirtió que intervendría si el gobierno iraní reprimía violentamente a manifestantes y aseguró que impedirá que el país obtenga armas nucleares.
Aunque delegaciones de ambos países sostuvieron conversaciones en Ginebra para evitar un conflicto, persisten desacuerdos sobre las “líneas rojas” de Washington. Funcionarios estadounidenses han reiterado que impedirán, “de una forma u otra”, que Irán avance en su capacidad nuclear.
El despliegue militar, sumado a la retórica firme de la Casa Blanca, mantiene elevada la tensión en una región estratégica y con potencial de escalada.













