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(D)escribo – La cercanía de México con los casos Venezuela e Irán.

Por: Joshua Hernández.

Las petroleras que lucran con la crisis en Venezuela e Irán, son responsables del mayor ecocidio del Golfo de México y planearon desplumar a Pemex durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Las llamadas «Major» o las petroleras más grandes del mundo como como Exxon, Chevron, Hlliburton o Valero Energy han incrementado sus ganancias exponencialmente desde el secuestro de Nicolás Maduro y el ataque armado contra Irán. Además, algunas de estas compañías ya habían puesto sus garras en México, afectando el ambiente y buscando el saqueo de nuestros recursos.

Halliburton, que tuvo un pico al alza del 7.7% en sus acciones tras la incursión militar en Venezuela, es responsable de derramar 5 millones de barriles de petróleo en el Golfo de México. El 22 de abril de 2010, una explosión en la plataforma Deepwater Horizon, propiedad de British Petroleum, causó el mayor derrame de crudo que se tiene registro en esta parte del mundo. Halliburton era la subsidiaria responsable de la plataforma y, tras años de investigación, reconoció que destruyó la evidencia que demostraba su negligencia en el mantenimiento de las instalaciones, causa de la explosión. En consecuencia, fue multada por el gobierno de Estados Unidos y pagó 55 millones de dólares adicionales a la Fundación Nacional de Peces y Vida Salvaje.

A pesar de que el derrame fue en las costas de Louisiana, el petróleo derramado llegó hasta Veracruz y dejó a su paso un sin fin de consecuencias: sargazo tóxico, daño al del Sistema Arrecifal Mesoamericano, al lecho marino, tortugas marinas, atún rojo, tiburones y mamíferos acuáticos, todo porque la petrolera no invirtió en mantenimiento.

Otro que se benefició de los ataques a Irán y Venezuela, y con historial en México a través de Pemex, fue Chevron, la única petrolera autorizada por Washington para exportar crudo venezolano.

Después del ataque a Venezuela, las acciones de Chevron subieron un 5.13%, y con Irán, fue de 9.6%, pero ¿qué tiene que ver con México? Pues aquí es donde entra Ali Moshiri, una figura poco conocida en México, pero de suma relevancia.

Moshi fue presidente de Exploración y Producción de Chevron en África y América Latina hasta 2017. En 2014 cerró un trato con Pemex, cuando la petrolera estaba dirigida por Emilio Lozoya y se acababa de aprobar la reforma energética de Enrique Peña Nieto. En ese trato, Lozoya le iba entregar a Chevrón los proyectos de KuMaloob Zaap y Cantarell: una abominación, entre los dos producían más o menos el 70% del petróleo en México. Afortunadamente, eso jamás se concretó gracias a Andrés Manuel López Obrador.

Tras el secuestro de Nicolás Maduro, Ali Moshiri revivió y junto con él viene un fondo de inversión que Forbes y Financial Times anuncian con bombo y platillo, pero la realidad es que es una pésima idea. Actualmente, Ali Moshiri, es director de Amos Global Energy Management, un fondo de inversión buitre que busca 2 mil millones de dólares para invertir en la industria petrolera venezolana. Esta empresa se fundó en 2019 en Delaware, estado considerado como paraíso fiscal por la baja carga fiscal y la facilidad para lavar activos a través de empresas fachada.

Además, en febrero, Amos Global compró activos de Sinopec en Venezuela, empresa petroquímica con sede en China, el mayor socio petrolero de Venezuela. Lo que deja ver la estrategia de los lobbys estadounidenses: debilitar los suministros de hidrocarburos a China. Todo esto, en un contexto global donde la nueva ruta de la seda, liderada por el gigante asiático, pinta para sepultar a Estados Unidos junto con su deuda trillonaria.

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