Ciudad de México, 12 de marzo del 2025
La guerra en Medio Oriente registró una nueva escalada militar luego de que Irán intensificó su ofensiva con ataques contra embarcaciones y objetivos estratégicos en la región, mientras Estados Unidos e Israel continuaron con bombardeos contra territorio iraní y operaciones militares en Líbano.
Durante la jornada, tres buques fueron impactados por proyectiles mientras navegaban en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo. Empresas de seguridad marítima informaron sobre los ataques, aunque no lograron determinar el origen exacto de los misiles. Con estos incidentes, ya suman 14 embarcaciones dañadas en esa zona desde el inicio del conflicto el 28 de febrero.
Posteriormente, dos petroleros extranjeros que transportaban combustible desde Irak también fueron atacados dentro de aguas territoriales iraquíes, según reportes difundidos por agencias internacionales. Las autoridades evacuaron a 25 tripulantes de las embarcaciones mientras se encontraban en llamas, aunque se confirmó al menos una víctima mortal.
Tras estos hechos, la Compañía General de Puertos de Irak anunció la suspensión temporal de las operaciones en terminales petroleras, aunque los puertos comerciales continuaron funcionando. La decisión se tomó después de que barcos cargados con explosivos atacaran dos petroleros que habían cargado crudo en el puerto de Umm Qasr, ubicado en la provincia de Basora.
El gobierno de Irán advirtió que cualquier embarcación vinculada a Estados Unidos, Israel o sus aliados será considerada objetivo militar legítimo, y amenazó con bombardear puertos de la región si continúan los ataques contra sus instalaciones.
En respuesta, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) alertó a los civiles iraníes para que se mantengan alejados de los puertos cercanos al estrecho de Ormuz, argumentando que el gobierno de Teherán utiliza instalaciones civiles para operaciones militares que ponen en riesgo el tráfico marítimo internacional.
Autoridades iraníes también reiteraron que el país está preparado para sostener un conflicto prolongado, el cual —según afirmaron— podría provocar fuertes repercusiones económicas globales, incluyendo un aumento del precio del petróleo hasta los 200 dólares por barril.
Mientras tanto, empresas de monitoreo marítimo detectaron petroleros vinculados a Irán navegando con sus sistemas de rastreo desactivados, una práctica conocida como “tránsito oscuro”, utilizada frecuentemente para evadir sanciones internacionales.
En paralelo, en territorio iraní se reportaron explosiones y actividad de baterías antiaéreas, además del sobrevuelo de drones en la capital, Teherán, en medio de los bombardeos continuos de fuerzas estadounidenses e israelíes.
El conflicto también se intensificó en Líbano, donde el movimiento chiíta Hezbollah aseguró haber repelido un intento de desembarco aéreo israelí en la zona montañosa oriental del país. Según reportes difundidos por Al Jazeera, durante el enfrentamiento habría sido derribado un helicóptero militar israelí.
Las autoridades libanesas elevaron a 634 el número de muertos y más de 800 mil desplazados como consecuencia de los ataques de las Fuerzas de Defensa de Israel en su territorio.
En medio de la creciente tensión regional, países como Arabia Saudita informaron haber interceptado misiles balísticos y drones dirigidos a instalaciones militares, mientras empresas internacionales comenzaron a evacuar personal y cerrar oficinas en ciudades del Golfo como Dubái y Doha ante el riesgo de nuevos ataques.













