Ciudad de México, 24 de marzo del 2026
Un trágico accidente de un avión militar modelo Hércules sacudió el suroeste de Colombia este lunes, dejando un saldo preliminar de 66 muertos y decenas de personas heridas. La aeronave de fabricación estadounidense transportaba a 125 ocupantes cuando se precipitó a tierra poco después de despegar desde Puerto Leguízamo, una zona estratégica cercana a las fronteras con Perú y Ecuador. Entre las víctimas fatales se encuentran 58 soldados, seis miembros de la fuerza aérea y dos policías.
Testigos en la zona, principalmente campesinos, relataron haber escuchado un fuerte estruendo y presenciado cómo el avión se envolvía en llamas antes de impactar contra la vegetación. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, aclaró que, aunque se escucharon detonaciones en el lugar, estas se debieron a la munición transportada por la tropa que explotó tras el incendio, subrayando que hasta el momento no hay indicios de un ataque por parte de grupos armados ilegales que operan en la región.
El presidente Gustavo Petro calificó el suceso como un «accidente horroroso» y aprovechó para señalar la urgencia de realizar una modernización de la flota militar colombiana. Este siniestro ocurre en un contexto de alta actividad militar en la frontera, donde las fuerzas armadas combaten activamente a los carteles del narcotráfico. Además, representa el segundo incidente fatal con un avión C-130 en Sudamérica en menos de un mes, tras un evento similar en Bolivia.
Equipos de rescate permanecen desplegados en el área del desastre para recuperar los cuerpos y atender a los sobrevivientes. Mientras tanto, las Fuerzas Militares y peritos especializados han iniciado las investigaciones para determinar las causas exactas del desplome. Países como Estados Unidos, Venezuela y Ecuador han expresado sus condolencias ante este hecho, que ya se cataloga como una de las peores catástrofes aéreas en la historia reciente del país.













