Europa observa con inquietud el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos en el estrecho de Ormuz, una medida que entró en vigor este lunes y que eleva significativamente la tensión con Irán. El presidente Donald Trump advirtió que cualquier embarcación iraní que se acerque será destruida, endureciendo el tono tras el fracaso de negociaciones previas.
La decisión estadounidense implica el control del tráfico marítimo hacia puertos iraníes, en una zona clave por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Este movimiento abre incertidumbre sobre el impacto económico global, especialmente en los precios de la energía.
Desde Europa, líderes como Ursula von der Leyen expresaron su preocupación, subrayando la urgencia de restablecer la libre navegación. Además, pidió a los países de la Unión Europea coordinar medidas ante el alza en los costos energéticos, que ya han aumentado considerablemente desde el inicio del conflicto.
En la misma línea, Kaja Kallas planteó la necesidad de fortalecer una coalición internacional que garantice la seguridad marítima en la región.
Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron anunció junto con el Reino Unido la organización de una misión internacional “estrictamente defensiva” para asegurar el tránsito en el estrecho. Esta iniciativa busca ser independiente de los actores directamente involucrados en el conflicto y priorizar una solución diplomática a largo plazo.
El primer ministro británico Keir Starmer respaldó la propuesta y adelantó que más de 40 países podrían sumarse a un plan conjunto para proteger el transporte marítimo global, destacando su importancia para evitar mayores presiones económicas.
En contraste, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu apoyó la postura de Estados Unidos, argumentando que Irán incumplió normas internacionales. También reafirmó la coordinación entre ambos países, especialmente en torno al objetivo de frenar el programa nuclear iraní.
Mientras tanto, los efectos ya comienzan a sentirse en los mercados: el precio del petróleo registró un aumento notable tras el anuncio del bloqueo, reflejando la preocupación global por la estabilidad del suministro energético.







