Mixiuhca mantiene la oferta de fauna exótica en sus calles

La venta de animales exóticos en las inmediaciones del mercado Mixiuhca, en la alcaldía Venustiano Carranza de la Ciudad de México, continúa a pesar de las restricciones legales que regulan la comercialización y posesión de diversas especies. En calles como Río Frío, comerciantes ofrecen serpientes, ajolotes, tortugas, tarántulas y aves, mientras utilizan camionetas, jaulas y recipientes para mantener a los ejemplares durante la jornada.

Los vendedores suelen acercarse a los posibles compradores para mostrarles los animales disponibles, cuyos precios y características varían según la especie. En algunos recipientes y peceras incluso hay letreros que prohíben tomar fotografías, mientras los comerciantes aseguran que ciertos ejemplares proceden de estados como Nuevo León, Sinaloa y Michoacán.

Dentro del mercado predominan los peces, insectos y reptiles pequeños. Entre los ejemplares ofrecidos se encuentran las abronias, conocidas popularmente como dragoncitos, así como dragones de montaña. De acuerdo con la información recabada en el lugar, algunos reptiles se mantienen en cajas de dimensiones reducidas y se venden por cantidades que van de los 250 a los 600 pesos.

La comercialización de estas especies enfrenta restricciones legales. Según la información publicada, desde enero de este año la Ley de Protección y Bienestar de los Animales de la Ciudad de México contempla disposiciones contra la venta de animales exóticos en determinadas circunstancias. Sin embargo, autoridades locales han señalado que la regulación de estos negocios presenta dificultades debido a que el reglamento de mercados, con aproximadamente cuatro décadas sin actualizarse, todavía se utiliza como referencia para ciertas actividades comerciales.

Las acciones de vigilancia han derivado en la clausura de seis locales y el decomiso de productos caducados, aunque la oferta de animales continúa en diferentes puntos de la zona. Entre los ejemplares exhibidos se mencionan pirañas, tiburones, anémonas, arañas, alacranes y mantis religiosas. Algunos peces pueden superar los mil pesos, mientras que los insectos preservados en resina también forman parte de los productos comercializados.

La situación resulta especialmente preocupante por las condiciones en las que se mantienen algunos animales. En la vía pública se observaron halcones peregrinos atados de las patas, así como pericos con las alas mutiladas para impedirles volar. También se ofrecen perros de distintas razas y cerdos miniatura.

El panorama evidencia los desafíos que enfrentan las autoridades para supervisar el comercio de fauna, garantizar el cumplimiento de las disposiciones legales y proteger el bienestar animal. La presencia de patrullas en la zona no ha impedido que los vendedores continúen ofreciendo distintas especies a quienes se acercan en busca de ejemplares poco comunes.

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