México enfrenta importantes desafíos para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente en el sector agropecuario, que en 2024 generó 133 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2). De acuerdo con especialistas, el objetivo para 2030 es disminuir esa cifra a 102 millones de toneladas, mediante cambios en la producción de alimentos y la adopción de prácticas más sustentables.
Durante un panel organizado por Iniciativa Climática de México, rumbo a la COP31, que se celebrará del 9 al 20 de noviembre en Turquía, Xóchitl Ramírez, coordinadora general de Sustentabilidad y Resiliencia Climática de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), explicó que la producción de alimentos es el tercer sector que más gases de efecto invernadero genera, después de la industria y la energía.
La funcionaria destacó la necesidad de transformar la ganadería hacia sistemas sustentables y libres de deforestación. Para lograrlo, señaló, no basta con vigilar y controlar el cambio de uso de suelo: también deben participar productores, comerciantes y consumidores a lo largo de toda la cadena alimentaria.
Los incendios forestales constituyen otro factor importante de emisiones y pérdida de vegetación. Ramírez indicó que una proporción de los municipios concentra la mayor parte de estos siniestros y advirtió que podrían aumentar en 2027 por la combinación del fenómeno de El Niño, la vegetación seca y las sequías pronosticadas.
Por su parte, Francisco Estrada, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recordó que el calentamiento global se ha acelerado desde 2012. Según expuso, la temperatura media del planeta se encuentra en 1.46 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, acercándose al límite de 1.5 grados establecido como referencia climática internacional.
Representantes diplomáticos de Turquía y Australia también subrayaron la importancia de convertir los compromisos ambientales en acciones concretas. La COP31 buscará impulsar medidas efectivas frente a las sequías, inundaciones e incendios, mientras México podría contribuir mediante su participación multilateral, el desarrollo de energías renovables y la protección de los océanos.



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