Home / Columna de opinión / (D)escribo – T.A.C.O. vs W.A.S.P.

(D)escribo – T.A.C.O. vs W.A.S.P.

TACO: Trump Always Chickens Outs

WASP: White Anglo Saxon Protestant

Dos fuerzas culturales se están confrontando en territorio estadounidense: los pro migrantes (especialmente los latinos) contra los anti inmigrantes (especialmente los latinos) y, más allá del poderío armamentístico que concentra el trumpismo blanco, el llamado latino power es indetenible.

Los puntos a considerar son muchos: la fuerza laboral, el crecimiento demográfico, la unidad y la sobriedad. Primero, el motor de cualquier nación recae en su clase trabajadora y, si analizamos los dos estados que más aportan al PIB en EEUU, nos damos cuenta que son California y Texas, respectivamente, donde se concentran las principales poblaciones latinas (particularmente las mexicanas), respectivamente.

No es coincidencia que las entidades más productivas sean las más latinas; en cambio, los simpatizantes de Trump (en su mayoría conformados por blancos, anglosajones, protestantes y supremacistas) son los que más cobran el cheque de desempleo. En otras palabras, la riqueza la generan los trabajadores, no los desempleados.

Respecto al crecimiento demográfico, la población latina mantiene su crecimiento; mientras que la de los blancos va para abajo. Esto nos pone a pensar sobre los tres pilares de la conformación del Estado: territorio, gobierno y población. Es decir, si la población latina continúa en aumento y rebasa la blanca, será cuestión de tiempo que ésta se vea reflejada en el gobierno.

Otro aspecto es la unidad y las causas que la motivan. Mientras vemos que la unidad latina se fundamenta por metas en común como un trabajo digno, vivienda asequible y educación de calidad, vemos al grupo WASP, el voto duro de Donald Trump, que se unen por un factor contingente relacionado directamente a su decadencia; es decir, las movilizaciones racistas contra “los otros”, si bien se puede entender que buscan un beneficio en común, tras analizarlas, se comprenden como una manifestación reactiva que desprecia a grupos étnicos y culturales por “arrebatarles” algo que antes poseían: bienestar, trabajos y educación.

Finalmente, está la batalla por la sobriedad, donde la epidemia de opioides llegó para desnudar la naturaleza adictiva de los blancos, ya que la evasión de la realidad es el centro del problema, pues ésta, también conocida como el sueño americano, construída por la lógica del capital durante décadas, se desarrolla convenientemente mejor en una sociedad dopada que permite las mayores atrocidades del neoliberalismo salvaje. En cambio, el latino se comporta diferente, pues la unidad institucional, que va desde la familia hasta la relación con sus autoridades, es más estrecha, requiriendo la atención y presencia del ciudadano que comparte objetivos específicos con sus semejantes.

Entonces, existen tres salidas al choque de estas dos fuerzas culturales:

  1. El balnco sale victorioso utilizando la única ventaja que tiene: las armas.
  2. El latino gana al largo plazo tras el dominio de los otros cuatro frentes señalados.
  3. Ambas partes construyen un diálogo que nazca de objetivos comunes (como el acceso a vivienda, la posibilidad real de movilidad social, mejor educación, servicios de salud y vida digna), bajo el entendido que el ser humano es un animal cooperativo, donde las distinciones por color de piel y clase son distractores al servicio de las élites.

Por: Joshua Hernández.

Deja un comentario

Descubre más desde Latitud 23

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo