Entre porras, aplausos y los acordes de El Rey y Cielito Lindo, el clavadista mexicano Osmar Olvera volvió a la Ciudad de México tras una histórica participación en el Mundial de Natación en Singapur. Con cuatro medallas colgadas al cuello, el multimedallista fue recibido como héroe luego de arrebatar el oro a los potentes clavadistas chinos en la prueba de trampolín de tres metros individual. Su hazaña no solo reafirma el nivel de la delegación mexicana, sino que marca un momento memorable en la historia de los clavados.










