En la 82ª edición de la Mostra de Venecia, la guerra en Gaza fue protagonista gracias a la película The Voice of Hind Rajab, dirigida por la cineasta tunecina Kaouther Ben Hania. El filme narra la historia real de Hind Rajab, una niña palestina asesinada por fuerzas israelíes mientras intentaba escapar de Gaza.
La proyección conmovió a la audiencia, que rindió una ovación de 23 minutos, y varios espectadores mostraron banderas palestinas y expresaron consignas en apoyo a la causa.
En enero de 2024, Hind, de seis años, quedó atrapada en un auto que fue atacado en Gaza. Tras 12 días de incertidumbre y tras perderse el contacto con la primera ambulancia, Hind, cinco familiares y dos paramédicos fueron hallados muertos. El audio real de la llamada de socorro de la niña ha inspirado protestas, canciones y ahora esta película.
El filme está ambientado en el centro de despacho de la Media Luna Roja Palestina y utiliza grabaciones reales de la llamada de Hind, mientras actores interpretan a los socorristas. Ben Hania comentó que escuchar la voz de Hind generaba una profunda impotencia y la motivó a contar esta historia.
Para la directora, la narrativa debía evitar mostrar imágenes explícitas del horror, optando por el enfoque en la labor humana dentro de la Cruz Roja, buscando transmitir la tragedia desde una perspectiva respetuosa y sagrada.
La realización del filme fue intensa y emotiva para todos los involucrados, y contó con el apoyo de reconocidas figuras de la industria como Brad Pitt y Joaquin Phoenix como productores ejecutivos. Túnez presentó esta obra como candidata para los próximos Oscar.
El festival, pese a su glamour habitual, se vio marcado por la gravedad del conflicto en Gaza, con llamados de cineastas y colectivos para condenar la guerra y visibilizar la crisis humanitaria.
Ben Hania resaltó la importancia del arte para dar rostro y voz a quienes sufren, frente a la deshumanización que muchas veces presentan los medios. Aunque aún no tiene distribución en Norteamérica, la directora espera que la película alcance una audiencia global, sin pretender imponer una interpretación, sino simplemente invitar a verla y sentirla.













