Monterrey, 23 de octubre del 2025
Kim Kardashian ha decidido hablar sin filtros sobre los motivos que la llevaron a poner fin a su matrimonio con Kanye West (Ye). En una reveladora entrevista para el pódcast Call Her Daddy, la empresaria de 44 años expuso la compleja dinámica emocional que marcó su relación, describiéndola como una experiencia de la que necesitaba liberarse.
“Sentía que tenía el Síndrome de Estocolmo”
Kardashian explicó que durante años sintió la necesidad de proteger a Kanye, diagnosticado con trastorno bipolar, aunque ese impulso acabó volviéndose una carga.
“Siempre quise ayudarlo, pero me sentía como una rehén emocional”, admitió. La decisión de pedir el divorcio en 2021 llegó tras una pérdida total de estabilidad. Recordó episodios impredecibles, como cuando el rapero regaló varios Lamborghinis sin previo aviso.
“No era solo una cuestión física, sino emocional y económica. No sabía qué esperar cada día, y eso era aterrador. Tuve que salvarme a mí misma para poder ser una mejor mamá”, confesó.
El punto de quiebre fue cuando los ataques públicos de West hacia su familia —incluidas Kris Jenner y sus hermanas— afectaron la armonía del hogar: “No podía soportar que hablara mal de la abuela y las tías de mis hijos. Si alguien siente eso, no puede seguir en la relación”.
Crianza compartida: entre el amor y la exposición pública
Kim y Kanye son padres de cuatro hijos: North, Saint, Chicago y Psalm. La empresaria aseguró que su prioridad es protegerlos del ruido mediático y mantener viva una imagen positiva de su padre.
“Cuando llevamos a los niños a la escuela y quieren escuchar la música de su papá, sonrío y canto con ellos, aunque por dentro quiera llorar”, contó emocionada.
También desmintió los rumores de que impide el contacto entre West y los niños:
“Nunca lo he hecho. Siempre animo a que pasen tiempo juntos. Me duele que se diga lo contrario”.
Incluso su hija mayor, North, ya ha empezado a procesar la separación y no teme hablar del tema. “El otro día me dijo: ‘Mamá, tienes que volver a casarte. Te estás haciendo mayor y nadie va a querer lidiar con esto’. No pude creerlo”, relató entre risas.
Una historia de supervivencia emocional
Con esta sincera declaración, Kim Kardashian no solo desmintió los rumores sobre su divorcio, sino que reivindicó su decisión como un acto de autoprotección y fortaleza. Al comparar su relación con el síndrome de Estocolmo, dejó claro que no se trató de falta de amor, sino de la necesidad de recuperar su estabilidad y la de sus hijos.













