Monterrey, 5 de enero del 2026
La presunta imparcialidad política de la FIFA vuelve a quedar en entredicho. En 2022, el organismo rector del futbol actuó con rapidez para castigar a Rusia por su intervención militar en Ucrania; sin embargo, hoy mantiene una postura de silencio frente a la ofensiva armada de Estados Unidos en Venezuela, país que además será sede del Mundial 2026. Esta actitud contrasta con las expresiones de solidaridad y los llamados a la paz que han surgido desde el ámbito deportivo, tanto dentro como fuera de Venezuela.
Referentes del deporte venezolano y figuras internacionales han utilizado sus redes sociales para visibilizar la situación y exigir el cese de la violencia. Entre ellos destacan el futbolista Alexander David y la ciclista olímpica Stefany Hernández, medallista de bronce en Río 2016, quien escribió un mensaje contundente sobre un fondo negro: “Estamos vivos.
Sólo nos están cayendo unas bombitas. Venezuela es paz, no guerra”. Estas manifestaciones reflejan un reclamo extendido en la comunidad deportiva global, que señala el doble estándar con el que la FIFA aborda los conflictos geopolíticos.
En foros y sitios de Internet, cientos de aficionados cuestionan: si Rusia fue excluida por bombardear a Ucrania, ¿por qué no ocurre lo mismo con Estados Unidos? Mientras tanto, la federación internacional —ya cuestionada en otras ocasiones por vulnerar sus propios estatutos— evita pronunciamientos que pongan en riesgo la organización del Mundial o condenen el operativo militar del país anfitrión para capturar a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, bajo el argumento de una operación antinarcóticos.
Desde el terreno, la incertidumbre se siente en la vida cotidiana. El defensor del Emelec y seleccionado de la Vinotinto, Alexander González, describió en Instagram un panorama de calles vacías y preocupación generalizada. “La gente no sabe qué pasará. Algunos están comprando lo que pueden, por si acaso”, relató, y añadió su desconcierto ante la circulación de memes y contenidos frívolos en medio de una situación que genera angustia real.
El impacto también alcanzó al beisbol profesional. El sábado, la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) decidió suspender el Round Robin 2026 debido al “estado de conmoción” que atraviesa el país. Según informó la propia liga, la actividad se reanudará el miércoles, junto con una reestructuración del calendario para asegurar la continuidad del torneo. Cardenales de Lara, Bravos de Margarita, Navegantes del Magallanes, Águilas del Zulia y Caribes de Anzoátegui son los equipos clasificados a los playoffs.
No se trata de un hecho aislado. Semanas atrás, la Confederación del Caribe retiró a Gran Caracas la sede de la Serie del Caribe 2026, luego de que México, Puerto Rico y República Dominicana manifestaran no contar con garantías para viajar en el contexto de las tensiones políticas. El certamen fue trasladado al estadio Panamericano de Guadalajara, Jalisco, y se disputará del 1 al 7 de febrero.
La solidaridad internacional también se hizo oír. La voleibolista argentina Camila Olguín publicó un mensaje crítico en Instagram, denunciando la invasión y los bombardeos como una violación del derecho internacional, más allá de los nombres propios en el poder. En la misma línea, Fidel Alejandro Madroñero, coordinador de las categorías menores del Deportivo Rayo Zuliano, reclamó la liberación de personas detenidas con un mensaje directo: “Ha transcurrido un día de su secuestro. #LosQueremosDeVuelta”.













