Ciudad de México, 27 de enero del 2026
La Ciudad de México enfrenta un incremento significativo de personas en situación de calle, al pasar de 900 en 2022 a 2 mil 878 en 2025, según datos de la Secretaría de Bienestar e Igualdad Social (Sebien). Una de las alcaldías más afectadas es Cuauhtémoc, donde se concentra al menos mil 11 personas viviendo en condiciones de alta vulnerabilidad.
En esta demarcación trabaja Enrique, un comerciante de 71 años que tiene un puesto de periódicos cerca de Plaza Garibaldi. Ante los constantes conflictos, decidió reducir su jornada laboral y considera traspasar su negocio. Relata que diariamente enfrenta problemas de insalubridad, como orina, heces e incluso el abandono de animales muertos, además de agresiones verbales que han deteriorado su calidad de vida.
Casos similares vive Silvia, empleada de un puesto de tacos cercano a una secundaria, quien asegura que limpiar diariamente los rastros que dejan algunas personas que viven en la calle representa un gasto adicional y un desgaste constante, sin que exista una solución efectiva por parte de las autoridades.
Desde la sociedad civil, Arturo Soto, director del área social de Mi Valedor, explica que llegar a la situación de calle no es una decisión aislada, sino el resultado de múltiples factores como consumo problemático de sustancias, problemas de salud mental no atendidos, ruptura de redes de apoyo, dificultades económicas y migración. De acuerdo con la Sebien, 62.4% de esta población nació en la CDMX, 36% proviene de otros estados y 1.6% es de origen extranjero.
Soto subraya que estas condiciones se agravan con la violencia, el abandono institucional y la estigmatización, lo que dificulta la reinserción social. Por ello, enfatiza la importancia de la empatía y la humanización, incluso mediante acciones simples como saludar o preguntar el nombre de quienes viven en la calle.
En cuanto a las acciones gubernamentales, comerciantes señalan que los traslados a albergues son temporales e ineficaces, pues muchas personas regresan a las calles. Además, organizaciones civiles han criticado los albergues de la Sebien, señalando carencias, violencia y mala gestión, lo que evidencia que la problemática sigue sin una solución integral.








