Monterrey, 30 de enero del 2026
Desde la periferia de Oaxaca hasta escenarios internacionales, Mare Advertencia ha forjado una obra donde el rap no solo expresa enojo, sino reflexión. En sus letras, el dolor no se grita al azar: se nombra, se analiza y se transforma en una vía para no quebrarse.
Antes de subir a un escenario, aprendió a mirar de frente el sufrimiento en su propio territorio, un entorno marcado por carencias y desigualdad. Ahí entendió que pensar en la herida es una forma de sobrevivir. Mujer zapoteca, rapera, migrante y feminista, Mare ha visibilizado luchas sociales durante más de veinte años, aunque evita asumirse como activista. Para ella, el arte es el campo de batalla: la expresión como derecho y la existencia sin permiso.
Su voz, nacida lejos de la postal turística de Oaxaca, hoy forma parte del soundtrack de Wakanda Forever, de Marvel. No es una coincidencia: su escritura siempre dialoga con los ancestros, la memoria y lo que aún no cicatriza. Fue pionera del rap en uno de los estados más desiguales del país y su trayectoria ha sido reconocida con premios y presentaciones en escenarios emblemáticos, como el Festival Internacional Cervantino.
Mare también cuestiona el amor romántico. Tras crecer bajo esa promesa de sacrificio y completud, hoy defiende los vínculos construidos en red: la familia elegida, la manada. Considera injusto depositar todas las heridas en una sola persona y apuesta por el cuidado colectivo, la reciprocidad y la renuncia a moldes impuestos.
Otra herida atraviesa su historia: la pérdida de la lengua zapoteca, silenciada por la violencia escolar que obligó a generaciones de su familia a abandonar su idioma. Esa ausencia persiste, junto con el deseo de recuperar lo arrebatado, aunque sea fragmentariamente.
Criada entre mujeres que se sostuvieron solas y en un barrio sin servicios básicos, Mare encontró en la creatividad una salida. Mientras muchos abandonaron el arte para sobrevivir, ella permaneció, terca, negociando entre expectativas y sueños. Hoy es la única de su generación que continúa rapeando desde ese origen.
Además de la música, eligió la pedagogía como espacio de sanación: talleres donde equivocarse es parte del proceso y crear no implica destruir sueños. Para Mare Advertencia, el arte es un derecho humano. Rapear no es solo hacer música, sino pensar el dolor para que no destruya y convertirlo en una herramienta de resistencia y sanación colectiva.













