Ciudad de México, 9 de febrero del 2026
El discurso de hora y media del presidente Donald Trump en el Foro Económico Mundial (WEF 2026) en Davos evidenció que la inteligencia artificial (IA) ya no es solo un debate técnico, sino un tema de poder y control global. Valeria Tafoya, becaria Chevening y consultora en GovTech y datos, participó en el foro y detectó cinco patrones que están moldeando la conversación internacional sobre IA y sus implicaciones para América Latina.
Soberanía digital como eje estratégico
La “soberanía digital” dejó de ser un concepto aspiracional y se tradujo en acciones concretas, sobre todo relacionadas con infraestructura y control estratégico. Algunos países priorizan arquitecturas que articulen infraestructura, regulación y capacidades estatales, mientras otros buscan garantizar interoperabilidad, innovación y escalabilidad. En regiones con menor madurez digital, la prioridad es asegurar acceso y construir infraestructura pública digital, dejando las salvaguardas para etapas posteriores. La clave es entender la soberanía como capacidad de control efectivo sobre las capas críticas de la cadena digital, y no como una restricción.
Desarrollo de IA: crecimiento versus propósito
Davos evidenció una fractura: por un lado, líderes empresariales promueven expansión rápida e inversión masiva; por otro, algunos cuestionan si la IA actual sirve realmente a la humanidad. Los críticos señalan que el modelo es extractivista, concentrando beneficios y control en pocas empresas. Conceptos como “Adaptable Intelligence” y “Liquid AI” buscan ofrecer sistemas más flexibles y proteger la soberanía de los datos, pero aún está por verse cómo se traducen en cambios reales.
Innovación real frente a innovación rentable
La industria sigue centrada en arquitecturas seguras para inversionistas, como los Transformers, optimizando el ecosistema para reducir riesgo financiero y no necesariamente para explorar fronteras tecnológicas. Esto margina desarrollos disruptivos y limita la competencia saludable, priorizando lo rentable sobre lo necesario.
Gobiernos como plataformas inteligentes
El concepto de “government as a platform” ganó fuerza: los países construyen infraestructuras públicas digitales robustas y abiertas, integrando IA sobre sistemas existentes de identidad, pagos y servicios. La lógica es simple: primero el esqueleto, luego el músculo. Los más avanzados buscan visiones de “no click government”, donde los servicios públicos se entregan como flujos automatizados. Sin embargo, la IA aún se centra en eficiencia, sin abordar problemas como desigualdad, exclusión o desconfianza institucional.
Confianza y el desafío del Sur Global
La principal barrera para la adopción de IA no es técnica, sino social: sin confianza, no hay escalamiento. Esto ha llevado a impulsar marcos legales, supervisión humana y estándares éticos, que a menudo chocan con la narrativa dominante de velocidad e innovación. Mientras el Sur Global acepta inversiones tecnológicas con temor a quedarse atrás, América Latina sigue fragmentada, con capacidad técnica limitada para influir en decisiones que otros ya están definiendo. La región tiene la oportunidad y la responsabilidad de contribuir con visión propia y prioridades compartidas, antes de que otros decidan por ella.













