Monterrey, 16 de febrero del 2026
Sony está evaluando retrasar la llegada de su próxima generación de consolas PlayStation hasta 2028 o 2029, debido a la escasez de memoria y los aumentos en el precio de los componentes, impulsados por la alta demanda de inteligencia artificial (IA). Este retraso afectaría el ciclo habitual de renovación de sus consolas, que suelen mantenerse por aproximadamente seis años; la PS5, por ejemplo, se lanzó en 2020.
La industria tecnológica en general está sufriendo la misma crisis, afectando a empresas como Valve, que ya ha anunciado que revisará la estrategia de envíos y precios de su nueva Steam Machine y el visor de realidad virtual Steam Frame. Según Bloomberg, aunque Sony no ha emitido información oficial sobre el nombre o la fecha de lanzamiento de la siguiente consola, la situación supone un desajuste en la planificación de hardware de la compañía.
En paralelo, Nintendo también se ha visto afectada. Se contempla un posible aumento de precio de la Nintendo Switch 2, lanzada en junio de 2025, para compensar los mayores costos derivados de la escasez de memoria. Aunque la cifra exacta aún no se ha revelado, la consola dejaría de costar 469,99 euros. La Nintendo Switch 2 se ha consolidado como la consola más vendida de la compañía, con más de 155 millones de unidades, superando a la Nintendo DS.
Este panorama evidencia cómo la demanda de IA y los problemas en la cadena de suministro tecnológica impactan directamente en el sector de los videojuegos, afectando tanto a los ciclos de lanzamiento como a los precios de mercado. Los consumidores podrían enfrentarse a demoras prolongadas y ajustes económicos mientras las compañías buscan adaptarse a la situación global de los componentes electrónicos.
Con este contexto, tanto Sony como Nintendo deben equilibrar la innovación tecnológica con la disponibilidad de recursos, mientras los jugadores esperan novedades y mejoras en la experiencia de juego que suelen acompañar a cada nueva generación de consolas.













