Ciudad de México, 24 de febrero del 2026
Un escenario de incertidumbre y violencia se vivió ayer en diversas ciudades del estado de Jalisco, desde la capital y su zona conurbada hasta Puerto Vallarta, luego de que los habitantes enfrentaron una de las jornadas más violentas en la historia de la entidad. La población fue testigo de bloqueos, quema de vehículos y comercios, así como de enfrentamientos entre autoridades y miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), generando un clima de miedo y desorganización social.
La situación provocó compras de pánico y largas filas en los pocos comercios y tortillerías abiertos, mientras calles y avenidas permanecieron semidesiertas y el transporte público operó con menos del 30 por ciento de sus unidades. Miles de personas no acudieron a trabajar o llegaron tarde, y universidades, escuelas, bancos y gasolineras permanecieron cerrados. La limpieza de calles y la remoción de vehículos quemados se vio afectada por la falta de operadores de grúas y personal disponible.
La infodemia en redes sociales, iniciada desde el domingo, difundió falsas alertas sobre enfrentamientos y bloqueos, lo que aumentó la percepción de inseguridad y motivó que la mayoría de los habitantes permaneciera en sus hogares. En ciudades grandes, la escasez de transporte público limitó la movilidad; en poblaciones más pequeñas como Etzatlán, Chiquilistlán y Mascota, la gente decidió resguardarse ante el bloqueo de vías y la ausencia de patrullaje por parte de policías municipales, estatales y federales.
Los disturbios se intensificaron el domingo, cuando sujetos a bordo de motocicletas e incendiando bidones de gasolina atacaron comercios y vehículos sin que la autoridad lograra contenerlos. En Tapalpa, donde fue capturado herido el cabecilla del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, decenas de turistas quedaron varados por bloqueos que comenzaron a retirarse hasta la tarde. La carretera principal hacia Guadalajara, así como accesos desde Chiquilistlán y Atemajac de Brizuela, continuaban obstruidos por escombros y vehículos incendiados, según reportó el alcalde Antonio Morales.
En la capital del estado, cuya zona metropolitana es la tercera más grande de México, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) informó que cerca del 80 por ciento de los trabajadores de sus empresas afiliadas no asistió a laborar. Pese a que autoridades estatales y municipales señalaron que la jornada administrativa continuaría con normalidad, muchos funcionarios y policías decidieron no acudir, provocando el cierre de varias dependencias, incluidas oficinas recaudadoras.
Calles que normalmente presentan congestión vehicular, como las avenidas principales de Guadalajara, transitaron con fluidez, mientras miles de personas esperaban infructuosamente autobuses y taxis. El mercado de abastos, operativo todos los días, permaneció cerrado. Al cierre de la jornada, decenas de vehículos quemados seguían bloqueando la circulación tanto en vialidades urbanas como en carreteras de acceso y salida de la ciudad, reflejando la magnitud del caos generado por la violencia del CJNG en Jalisco.













