Ciudad de México, 24 de febrero del 2026
La violencia en México alcanzó niveles inéditos tras un operativo militar en el sur de Jalisco que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
En represalia, el cártel lanzó una ola de ataques, bloqueos y quemas de vehículos y comercios, generando pánico y dejando más de 60 personas muertas. Las ciudades quedaron semidesiertas, el transporte público operó con menos del 30 por ciento de su capacidad y miles de personas se resguardaron por miedo a enfrentamientos, mientras universidades, escuelas y empresas suspendieron actividades.
El CJNG es considerado uno de los grupos criminales más poderosos y violentos del país, con una vasta red dedicada al tráfico de drogas hacia Estados Unidos, incluyendo fentanilo, metanfetamina y cocaína. Su presencia y expansión han generado consecuencias ambientales y sociales graves. Investigaciones de Mongabay Latam muestran que miles de pescadores artesanales en Jalisco y en la costa del Pacífico mexicano viven atrapados entre la pobreza, la extorsión y la violencia del narcotráfico. Los criminales utilizan los mares como vía para sus operaciones ilícitas, afectando la economía y seguridad de las comunidades locales.
La expansión de la agricultura comercial también está vinculada al cártel. El cultivo de aguacate, conocido como el “oro verde”, ha generado una pérdida significativa de bosques, especialmente en municipios como San Gabriel, donde mafias ligadas al CJNG controlan la producción y distribución. Esta deforestación, además de degradar el ecosistema, afecta la biodiversidad y contribuye a la crisis ambiental de la región.
Otro impacto grave es el tráfico de mercurio, con más de 200 toneladas enviadas desde México hacia la Amazonía de Perú, Bolivia y Colombia para alimentar la minería ilegal. La Agencia de Investigación Ambiental (EIA) identifica al CJNG como líder de esta red criminal, que extiende la violencia más allá de México, generando un impacto transnacional en recursos naturales y comunidades.
En Ecuador, bandas asociadas al cártel, como Los Lobos, controlan puertos estratégicos y extorsionan a pescadores artesanales, exigiendo pagos de protección y amenazando con violencia, desapariciones y asesinatos a quienes no cumplan. Esto refleja cómo el cártel ha logrado consolidar un poder que cruza fronteras, afectando ecosistemas, medios de vida y seguridad regional.
El CJNG combina narcotráfico, agroindustria y minería ilegal para fortalecer su poder económico y territorial, mientras mantiene bajo constante presión a la población local mediante violencia y extorsión. Las comunidades costeras y rurales, atrapadas entre la criminalidad y la precariedad económica, enfrentan amenazas directas a su seguridad, salud y sustento, además de la pérdida de bosques y la contaminación de ecosistemas.
La ola de violencia posterior a la muerte de El Mencho evidencia cómo el poder del CJNG va más allá del narcotráfico: degrada ecosistemas, somete a comunidades pesqueras a la extorsión, compromete la seguridad y deja un impacto transnacional que alcanza a la Amazonía y a Ecuador, además de amenazar la estabilidad social y ambiental de México.













