El nuevo sistema de monorriel de las Líneas 4 y 6 del Metro en Nuevo León integrará cruces elevados diseñados para mantener la fluidez vehicular y reducir al mínimo el impacto en las principales avenidas del área metropolitana.
Con una extensión superior a los 35 kilómetros, este proyecto es considerado uno de los más relevantes en materia de movilidad en el continente. Su diseño contempla el uso de ingeniería avanzada que elimina apoyos intermedios en los claros principales, permitiendo que la circulación vehicular continúe sin interrupciones, incluso en cruces de gran longitud.
De acuerdo con el ingeniero Adrián Cruz, supervisor de estructuras de la empresa Ayesa, estas estructuras permiten cubrir distancias mayores a las habituales. “Comúnmente los pórticos son de 30 metros, pero para claros más largos se requieren soluciones especiales”, explicó.
Entre los cruces más destacados se encuentran el de Cuauhtémoc, con 165 metros de longitud; Venustiano Carranza, que supera los 20 metros de altura y alcanza más de 150 metros de largo; y Churubusco, con 143 metros y estructura tipo martillo. Estas obras requieren maniobras de alta precisión y el uso de grúas de gran capacidad.
Los cruces estarán ubicados en puntos estratégicos: en la Línea 4, en Venustiano Carranza, Cuauhtémoc, Zaragoza y la Ciclovía; mientras que en la Línea 6 se contemplan Y Griega, Churubusco y Azteca.
Por su parte, el ingeniero Juan Ortega señaló que estas estructuras cuentan con altos estándares de calidad y durabilidad, con una vida útil proyectada superior a 50 años.
Con este desarrollo, el gobierno estatal busca consolidar un sistema de transporte moderno, eficiente y seguro, que mejore la movilidad urbana sin afectar significativamente el tránsito cotidiano.







