A medida que se acerca la Copa Mundial de la FIFA 2026, algunos aficionados internacionales están reconsiderando asistir a los partidos en Estados Unidos debido a preocupaciones relacionadas con la política migratoria y la seguridad.
Uno de ellos es Steve Schwarzbach, seguidor alemán que ha acudido a todos los Mundiales desde 2006, pero que decidió no viajar este año. A pesar de haber visitado países como Sudáfrica y Brasil sin temor, considera que el contexto actual en EE.UU. le genera mayor inseguridad, especialmente por las redadas migratorias y posibles revisiones a visitantes.
Casos como el suyo no son aislados. Otros aficionados también evalúan cancelar sus planes o asistir únicamente a partidos en Canadá y México. Factores como restricciones migratorias, revisiones en la frontera y el temor a discriminación han influido en estas decisiones.
Además, el veto migratorio impulsado por Donald Trump, que afecta a decenas de países, podría limitar la asistencia de aficionados internacionales. A esto se suman preocupaciones por inspecciones de dispositivos electrónicos y actividad en redes sociales al ingresar al país.
Sin embargo, no todos comparten esta visión. Algunos aficionados mantienen sus planes de viaje, confiando en que el evento contará con medidas de seguridad suficientes y que el ambiente será similar al de otras ediciones del torneo.
La FIFA, por su parte, espera una alta asistencia y proyecta cifras récord de boletos vendidos, pese a críticas por los elevados precios y el contexto político. Históricamente, el torneo ha enfrentado controversias en distintas sedes, como ocurrió en Rusia o Qatar, sin que ello impidiera una fuerte afluencia de público.
Aunque algunos expertos anticipan una menor presencia de aficionados internacionales, especialmente europeos, se prevé que los estadios no queden vacíos. No obstante, advierten que el alto costo de las entradas y las condiciones actuales podrían transformar el perfil del público, favoreciendo a sectores con mayor poder adquisitivo.







