Más de una semana después de celebradas las elecciones generales en Perú, aún no se define quiénes avanzarán a la segunda vuelta presidencial. El lento conteo de votos y la estrecha diferencia entre candidatos han generado incertidumbre en el panorama político.
La candidata Keiko Fujimori encabeza los resultados con alrededor del 17% de los votos y prácticamente tiene asegurado su lugar en el balotaje. Sin embargo, la disputa por el segundo puesto es muy cerrada: Roberto Sánchez supera por un margen mínimo a Rafael López Aliaga, con apenas unos miles de votos de diferencia.
Uno de los factores clave del retraso ha sido la complejidad del proceso electoral. Tras una reforma reciente, los votantes tuvieron que elegir múltiples cargos en una sola jornada, lo que convirtió la elección en un procedimiento extenso y difícil de procesar. La gran cantidad de candidatos —35 solo a la presidencia— y el elevado número de actas observadas e impugnadas han ralentizado aún más el conteo.
Además, el mismo día de la votación se registraron problemas logísticos en Lima Metropolitana, donde varios centros no pudieron abrir por falta de materiales, obligando a reprogramar la votación para miles de ciudadanos. Esto provocó críticas hacia la Oficina Nacional de Procesos Electorales y la renuncia de su jefe, Piero Corvetto.
El Jurado Nacional de Elecciones ha advertido que los resultados finales podrían tardar hasta mediados de mayo, ya que aún deben resolverse numerosas impugnaciones. En muchos casos, estas decisiones pueden escalar hasta el máximo tribunal electoral, prolongando el proceso.
También influyen factores estructurales del país, como la geografía compleja, la baja digitalización del sistema electoral y el tiempo necesario para trasladar actas desde zonas rurales o desde el extranjero.
Aunque algunos actores, como López Aliaga, han denunciado fraude sin presentar pruebas, observadores internacionales han señalado que, pese a irregularidades y retrasos, el proceso ha sido en general transparente.
No es la primera vez que ocurre una demora de este tipo en Perú. En 2021, el entonces candidato Pedro Castillo fue proclamado ganador semanas después de la votación, tras una revisión exhaustiva de impugnaciones.
Por ahora, el país sigue a la espera de resultados definitivos en una elección especialmente reñida, donde unos pocos votos podrían definir quién competirá por la presidencia en la segunda vuelta.







