¿Cuánto afectan las pantallas a niños y adolescentes?

Un metaestudio publicado en JAMA Pediatrics reunió 23 metaanálisis con información de 2.8 millones de niños y adolescentes de 64 países para analizar la relación entre el uso de pantallas y distintos resultados en su desarrollo. Los investigadores encontraron asociaciones entre un mayor tiempo frente a dispositivos y peores indicadores de rendimiento académico, lenguaje, salud mental y conducta.

Las relaciones más marcadas aparecieron en el ámbito emocional y social, particularmente en problemas emocionales y dificultades o conflictos con pares. También se identificaron asociaciones con problemas de conducta y síntomas como ansiedad o depresión. En contraste, los vínculos con rendimiento académico y lenguaje fueron más débiles, aunque aparecieron de manera consistente. El estudio no encontró relaciones claras con capacidades como planificación, autocontrol, empatía y cooperación, ni con el desempeño específico en matemáticas, ciencias y lectura.

Pese a la enorme cantidad de datos analizados, especialistas independientes advierten que los resultados deben interpretarse con cautela. Una de las principales limitaciones es que las investigaciones disponibles no permiten establecer qué ocurre primero: si un mayor uso de pantallas contribuye a los problemas observados o si quienes enfrentan dificultades académicas, emocionales o conductuales tienden a utilizar más dispositivos.

Los expertos también cuestionan la utilidad de medir únicamente el “tiempo de pantalla”, debido a que esta categoría engloba actividades muy diferentes, como estudiar, jugar o comunicarse con amigos. Factores como la edad, el contenido, el contexto y la finalidad del uso tampoco siempre son considerados adecuadamente.

Víctor González Calatayud señaló que la heterogeneidad de los resultados dificulta establecer una relación causal. Manuel Fernández Navas añadió que aumentar las muestras permite describir asociaciones con mayor precisión, pero no necesariamente comprender los mecanismos que las generan.

Tatiana Íñiguez Berrozpe destacó que la asociación entre pantallas y peores indicadores es pequeña, cercana al 1% de las diferencias entre adolescentes. El hallazgo, explicó, no significa que las pantallas sean la causa principal del malestar emocional o del bajo rendimiento. Por ello, el estudio aporta evidencia sobre una relación existente, pero no permite atribuirle por sí sola los problemas observados.

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