La cuenca Jamapa-Cotaxtla, en Veracruz, enfrenta una creciente presión ambiental por el cambio climático, la deforestación y la expansión de las actividades agropecuarias. Desde el Pico de Orizaba hasta el Golfo de México, sus ríos recorren más de 148 kilómetros y abastecen directa o indirectamente a más de un millón de personas, además de conectar dos áreas naturales protegidas.
Un diagnóstico del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, publicado en 2017, reveló que únicamente permanece el 28 % de la vegetación natural original, mientras que el 49.6 % del territorio se destina a la agricultura y otro 17 % a pastizales ganaderos. Estas transformaciones favorecen la erosión, reducen la fertilidad del suelo y afectan ecosistemas como los bosques de niebla, los manglares y los arrecifes.
Para enfrentar esta problemática, el Proyecto Restauración de Ríos para la Adaptación al Cambio Climático (RÍOS) impulsó iniciativas comunitarias de conservación, producción sustentable y recuperación ambiental. Financiado por el Fondo Verde para el Clima, comenzó en 2021 y contempla acciones en las cuencas Jamapa, en Veracruz, y Ameca-Mascota, en Jalisco.
Hasta 2026, el programa había implementado acciones de restauración y manejo sostenible en más de 3 mil hectáreas de la cuenca veracruzana, distribuidas en diez municipios.
En las zonas altas del Pico de Orizaba se reforestaron 212 hectáreas con pinos y se promovieron huertos familiares. En Comapa, 60 productores trabajan para conservar 189 hectáreas de cafetales bajo sombra, reducir agroquímicos y proteger el suelo. En Jamapa se fomentó la diversificación de cultivos y la recuperación de semillas tradicionales.
Por su parte, ganaderos de Cotaxtla y Jamapa adoptaron prácticas regenerativas, como la rotación de potreros y la plantación de árboles. Desde 2022 se han sembrado 60 mil ejemplares para mejorar la infiltración del agua y disminuir la erosión.
En la costa, habitantes del ejido Herón Proal promueven la restauración de 76 hectáreas de manglar mediante la recuperación de canales naturales y el control del ganado.
Además de los beneficios ecológicos, las iniciativas buscan fortalecer la economía local mediante productos como café, artesanías, alimentos y biofertilizantes. Sus impulsores consideran que la continuidad dependerá de mantener la participación comunitaria, conseguir financiamiento y garantizar mercados que recompensen la producción sustentable.



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