Las recientes protestas de trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) evocan la movilización médica de 1964 y 1965, cuando residentes del Hospital 20 de Noviembre se manifestaron contra las precarias condiciones laborales y la suspensión del pago de aguinaldos. Aquella protesta terminó con el despido de más de 200 médicos, en un episodio de represión ocurrido durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz.
En la actualidad, las inconformidades descritas se relacionan con el desabasto de medicamentos e insumos, las carencias en clínicas y hospitales, las condiciones laborales y el rechazo a la dirigencia sindical. Verónica Hernández, enfermera de una Unidad de Medicina Familiar del Centro Histórico, relata que el personal debe pedir a los pacientes que compren sus medicamentos y, en ocasiones, adquirir materiales básicos con dinero propio. También denuncia la falta de productos de limpieza e higiene.
Ante esta situación, trabajadores comenzaron a instalarse frente a las oficinas centrales del IMSS en Paseo de la Reforma. El 8 de octubre, una mesa de negociación en la Secretaría de Gobernación terminó sin acuerdos. Los dirigentes sindicales aceptaron un aumento salarial del 2.9 por ciento sin consultar a las bases, mientras que médicos, enfermeras, personal administrativo, trabajadores de limpieza y jubilados exigieron un incremento mínimo del 10 por ciento, más contrataciones, abastecimiento inmediato y la destitución del líder sindical Rafael Olivos Hernández.
Tras siete horas de diálogo, los inconformes anunciaron que continuarían las movilizaciones y los bloqueos. La protesta recibió el respaldo de la Sección 9 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y de otras organizaciones sindicales.
Miles de trabajadores participaron en una marcha que recorrió aproximadamente siete kilómetros hasta Reforma. Al finalizar, acordaron fortalecer los campamentos, realizar movilizaciones quincenales y votar en contra del incremento salarial propuesto.
La movilización es una expresión del descontento acumulado y del despertar de las bases trabajadoras, que buscan mayor participación en las decisiones sindicales y respuestas a las carencias del sistema de salud.



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