La muerte inusual de ballenas francas australes en las costas de la Patagonia argentina encendió las alertas de científicos y organizaciones ambientalistas, que investigan las posibles causas del fenómeno. Los hallazgos recientes incluyen ejemplares adultos, juveniles y crías en las inmediaciones de Puerto Madryn, la península Valdés y los golfos Nuevo y San José, en la provincia de Chubut.
El 13 de octubre de 2026 fue reportado el cadáver de una ballena franca austral (Eubalaena australis) en una playa de Puerto Madryn. Dos días antes, las autoridades habían informado del hallazgo de al menos ocho ejemplares adultos muertos cerca de la costa.
De acuerdo con el Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral (PMSBFA), entre 2003 y 2024 se registraron 1,049 muertes de estos cetáceos: 886 crías, 120 adultos y 42 ejemplares jóvenes. El reporte señala que 2012 fue el año con más muertes de crías, con 113 casos, mientras que en 2022 se contabilizaron 28 adultos muertos. Sin embargo, desde junio de 2026 se ha reportado la muerte de alrededor de 300 crías, una cifra considerada excepcional.
Entre las hipótesis investigadas se encuentra la marea roja, fenómeno relacionado con proliferaciones de organismos microscópicos que pueden producir biotoxinas y afectar a los animales marinos a través de la alimentación. También se analiza la posible participación de la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, asociada con infecciones graves, incluida la septicemia.
Los especialistas estudian muestras de tejidos y órganos para determinar qué factores pudieron intervenir. Entre las posibles amenazas consideradas figuran enfermedades infecciosas, ataques de gaviotas, biotoxinas, plásticos y otros contaminantes.
Greenpeace también ha advertido sobre los riesgos de las explosiones acústicas utilizadas en la exploración de petróleo y gas, las colisiones con embarcaciones, la alteración de las rutas migratorias y los derrames petroleros.
La ballena franca austral está protegida como Monumento Natural Nacional en Argentina y desempeña un papel relevante en los ecosistemas marinos, incluido el ciclo de nutrientes oceánicos. Aunque la mortalidad ha despertado preguntas sobre los efectos de los cambios ambientales, todavía no existen pruebas concluyentes que relacionen directamente este episodio con el cambio climático.
Las investigaciones buscan establecer si las muertes responden a una causa específica o a la interacción de varios factores que afectan la salud de los cetáceos y las condiciones del océano.



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