Con pinceles, brochas y compromiso, un grupo de artistas mexicanos transformó una barda de la avenida Yucatán, en la colonia Roma de la CDMX, en un mural de protesta para visibilizar el sufrimiento del pueblo palestino. Convocados por Demián Flores, Alejandro Ortiz, Jesús Miranda y Mardonio Carballo, los creadores utilizaron el arte como acto de resistencia ante la tragedia humanitaria en Gaza.
Gabriel Macotela, uno de los participantes, calificó la situación como “una bestialidad que nos rebasa”, y aunque reconoció los límites del arte, defendió la acción como una “gota” frente a tanta violencia. Pintores como Boris Viskin, Margarita Nava, Marcos Límenes y Roberto Tostado sumaron sus trazos y mensajes a lo largo de 90 metros intervenidos, donde emergieron rostros, banderas palestinas, palomas sangrantes y referencias al despojo territorial desde la Nakba.
Entre las obras destacó la figura de Handala, símbolo de la lucha palestina, y mensajes como el de Viskin que cita a Omar El Akkad: “Un día todo el mundo dirá que siempre estuvo contra esto”.
Para los artistas, no se trata de atacar a una nación, sino de alzar la voz contra la barbarie. “No es una pinta alegre, es una pinta de desesperación”, expresó Límenes. La intervención también rindió homenaje al fallecido artista Gritón y buscó rescatar un espacio artístico que había sido borrado y cubierto con símbolos religiosos.
El gesto fue colectivo, sincero y profundamente humano. Como dijo Tostado: “Muchos creen que es en vano, pero si una sola persona se convence, entonces ya no será parte del daño”.










