Mientras se preparan las negociaciones para una posible cumbre entre Putin y Trump en Alaska, la guerra en Ucrania vivió un giro inesperado: unidades rusas lograron infiltrar cerca de 10 kilómetros detrás de las líneas defensivas ucranianas al norte de Pokrovsk, según reportes de grupos OSINT como DeepState y el Instituto para el Estudio de la Guerra.
Aunque Ucrania niega que haya una ruptura en sus defensas, admite que la situación es “compleja y dinámica”. Analistas como Yuri Fiodorov atribuyen este avance a la escasez de reclutas y el alto número de deserciones en las filas ucranianas. Por ahora, los combates continúan en un área estratégica que podría afectar el suministro hacia el bastión ucraniano de Kramatorsk y Sloviansk, mientras expertos advierten que los próximos días serán cruciales para definir el control en esta región clave del Donbás.


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