Israel intensifica ataques en Gaza y niega crisis alimentaria; Hamas y ONG denuncian hambruna sistemática.

En medio del agravamiento de los bombardeos sobre Gaza, que dejaron al menos 89 palestinos muertos en las últimas 24 horas, el gobierno de Israel, encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, negó que exista una crisis alimentaria generalizada en el enclave. A través de la Coordinadora de Actividades Gubernamentales en los Territorios (Cogat), las autoridades israelíes señalaron que no hay evidencia de desnutrición masiva, cuestionando las cifras proporcionadas por el ministerio de Salud de Gaza y por organismos internacionales.

Hamas asegura que al menos 227 personas, incluidos 103 niños, han muerto de hambre desde el inicio de la guerra. La Organización Mundial de la Salud reporta 148 fallecimientos por desnutrición desde enero de este año, mientras que el Programa Mundial de Alimentos advierte que la situación nutricional en Gaza se encuentra en su punto más crítico. Aun así, Cogat afirma que muchas de las muertes reportadas corresponden a personas con enfermedades preexistentes, sin vínculo directo con la desnutrición.

La respuesta de Hamas no se hizo esperar: acusaron a Israel de intentar encubrir lo que califican como una hambruna sistemática, documentada por múltiples fuentes internacionales. A través de un comunicado, denunciaron lo que consideran un “intento desesperado” por minimizar la magnitud del sufrimiento civil.

En paralelo, Médicos sin Fronteras condenó la violencia en los centros de distribución de alimentos de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), apoyada por Estados Unidos e Israel. De los 89 muertos más recientes, al menos 31 perdieron la vida mientras intentaban obtener alimentos. La organización calificó estas escenas como actos de “asesinato orquestado” y exigió el cese de operaciones de dicha fundación en territorio palestino.

Netanyahu, por su parte, reafirmó su postura beligerante, describiendo la ofensiva como parte de una “misión histórica y espiritual”, y dejó ver su afinidad con la idea del “Gran Israel”, concepto territorial que incluye zonas ocupadas desde la Guerra de los Seis Días en 1967. Además, sugirió que los gazatíes podrían “migrar al extranjero”, lo que ha sido interpretado por críticos como un eufemismo para justificar una posible limpieza étnica.

Mientras tanto, madres de los rehenes israelíes expresaron su preocupación de que la escalada militar ponga aún más en peligro la vida de sus hijos. El líder opositor Yair Lapid se sumó al llamado de una huelga nacional en solidaridad con los secuestrados, mientras el ejército israelí reportó la muerte de cinco presuntos combatientes de Hamas, a quienes acusa de disfrazarse como trabajadores de la organización humanitaria World Central Kitchen.

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