La música ha dejado de ser solo un deleite auditivo para convertirse en el motor de una experiencia completa de viaje. Asistir a conciertos de artistas como Oasis, Stray Kids o Shakira implica para muchos fans planear con meses de anticipación, considerando boletos, hospedaje, transporte y otros gastos relacionados.
Este fenómeno, conocido como turismo musical, se ha consolidado como una fuerte tendencia dentro de la industria de viajes. En México, viajar a otra ciudad para ver a un artista favorito puede triplicar el costo inicial del boleto, ya que se suman transporte, alojamiento, alimentación y actividades complementarias. Según la US Travel Association, por cada 100 dólares gastados en boletos, se generan hasta 300 dólares adicionales en consumo local.
Por ejemplo, un viaje desde Monterrey a la Ciudad de México para ver a Oasis podría superar fácilmente los 10 mil pesos por persona, frente al costo del boleto que ronda los 3,500 pesos. Este tipo de turismo mueve no solo fanáticos, sino también la economía de las ciudades anfitrionas.
Datos del INEGI muestran que en 2024, más del 52% de los adultos en México asistieron a al menos un evento cultural, incluidos conciertos, con una participación equitativa entre hombres y mujeres. Además, según la European Business School, el turismo musical abarca desde festivales y conciertos hasta visitas a sitios emblemáticos relacionados con la música.
La Ciudad de México se ha posicionado como un punto clave para este fenómeno. El regreso de Oasis, con fechas ya agotadas para septiembre de 2025, atraerá a miles de personas tanto del interior del país como del extranjero. Airbnb reporta que los viajeros nacionales provienen principalmente de Monterrey, Guadalajara y Tijuana, mientras que visitantes internacionales llegan desde ciudades como Los Ángeles, Nueva York y San José, Costa Rica.
El perfil predominante de estos turistas es millennial (30 a 39 años), una generación que creció con la música de Oasis y busca revivir esa conexión emocional. Para muchos, el concierto es solo una parte del viaje, que también incluye explorar la ciudad, disfrutar su gastronomía y participar en actividades culturales.
El impacto económico es significativo. Airbnb señala que durante estos eventos, el gasto en alojamiento supera los mil pesos por reservación, y que por cada peso invertido en hospedaje, se generan cuatro más en consumo local. Esta derrama beneficia a pequeños negocios, desde restaurantes hasta servicios de transporte.
Además, conciertos masivos como el de Shakira en marzo de 2025 han tenido un efecto similar. Su gira “Las mujeres ya no lloran” generó más de 3,247 millones de pesos en la Ciudad de México, movilizando sectores como hotelería, comercio y alimentación. En total, reunió a casi 400 mil personas en siete noches, y junto con otras artistas como Lady Gaga y Olivia Rodrigo, encabezó la lista de eventos musicales más lucrativos del año.
Festivales como el EDC México también refuerzan esta tendencia, atrayendo a miles de jóvenes de distintas partes del país y del mundo. La creciente popularidad de estos eventos ha fortalecido alianzas dentro de la industria, como la participación de Ocesa en Live Nation, que en 2025 mejoró significativamente su posición en el ranking mundial de organizadores de conciertos.








