El expresidente Donald Trump instó este fin de semana a los republicanos de la Cámara de Representantes a votar a favor de la divulgación de los archivos del caso Jeffrey Epstein, un giro inesperado tras haberse opuesto previamente a la medida. La declaración de Trump, realizada en redes sociales desde la Base Conjunta Andrews, subraya que “no tenemos nada que ocultar” y que la iniciativa responde a una estrategia de los demócratas para distraer de los logros del Partido Republicano.
El cambio de postura se produce en medio de un creciente apoyo dentro del partido y una tensión con figuras como la representante Marjorie Taylor Greene, hasta hace poco aliada cercana de Trump. Analistas consideran que su respaldo refleja la certeza de que los partidarios de la medida cuentan con los votos suficientes en la Cámara, aunque su aprobación en el Senado sigue siendo incierta. Trump enfatizó que su prioridad es que los republicanos se concentren en “lo esencial” y minimizó la disputa interna.
El proyecto de ley obligaría al Departamento de Justicia a revelar todos los documentos relacionados con Epstein y la investigación de su muerte, protegiendo información sensible sobre las víctimas o investigaciones en curso. Legisladores como Thomas Massie, republicano de Kentucky, y Ro Khanna, demócrata de California, lideran la iniciativa mediante una petición de destitución, un mecanismo poco común que permite forzar la votación a pesar de la oposición de la cúpula partidaria. Se espera que más de 100 republicanos respalden la medida, aunque el número final dependerá de la presión política sobre los legisladores que temen perder el apoyo de Trump.
El presidente de la Cámara, Mike Johnson, adoptó un tono conciliador, señalando que “no hay nada que ocultar” y que la votación simplemente permitirá avanzar en la divulgación de información que ya ha sido parcialmente revelada. Al mismo tiempo, surgen interrogantes por correos electrónicos de Epstein que mencionan a Trump, aunque el expresidente nunca ha sido acusado de irregularidades y su inclusión en los documentos no implica culpabilidad.
La votación refleja también la división dentro del movimiento MAGA. Greene, junto a otros legisladores, firmó la petición de destitución y cuestionó la resistencia de Trump a la iniciativa. El distanciamiento entre ambos ha generado tensiones adicionales en el ala más conservadora del partido. Aunque la Cámara podría aprobar los archivos, su futuro en el Senado sigue siendo incierto, mientras la presión sobre los republicanos aumenta ante una posible “avalancha” de votos a favor.
El caso sigue siendo un foco de debate político y mediático, con implicaciones sobre transparencia, rendición de cuentas y la influencia de Trump dentro del Partido Republicano.








