Ciudad de México, 5 de febrero del 2026
El asistente virtual viral OpenClaw, anteriormente conocido como Moltbot y Clawdbot, se ha convertido en un emblema de una transformación profunda en el funcionamiento de internet. De acuerdo con expertos y nuevos estudios, la web avanza hacia un escenario en el que dejará de ser un espacio dominado por humanos para convertirse en un entorno donde los bots autónomos de inteligencia artificial concentren la mayor parte del tráfico.
Un informe reciente de la empresa TollBit, basado en datos de la compañía de infraestructura digital Akamai, revela que los bots de IA ya representan una proporción significativa del tráfico web global. El estudio también expone una carrera armamentista tecnológica, en la que los sitios web intentan bloquear a los bots mientras estos desarrollan técnicas cada vez más sofisticadas para evadir defensas digitales.
Según Toshit Pangrahi, CEO y cofundador de TollBit, en el futuro “la mayor parte de internet será tráfico de bots”, lo que plantea desafíos que van más allá de los derechos de autor. Actualmente, numerosos medios de comunicación y editores, incluido el grupo Condé Nast, han iniciado demandas contra empresas de IA por el uso de contenido para entrenamiento de modelos, sin autorización.
Sin embargo, el fenómeno no se limita al entrenamiento. Cada vez más chatbots y agentes de IA realizan scraping en tiempo real para obtener información actualizada, como precios, horarios o noticias recientes, con el fin de mejorar sus respuestas. Akamai reporta que este tipo de tráfico ha crecido de forma constante desde julio pasado.
Los datos muestran que en el cuarto trimestre de 2025, una de cada 50 visitas a sitios monitoreados por TollBit provenía de un bot de scraping de IA, frente a una de cada 200 a inicios de año. Además, más del 13 por ciento de estos bots ignoró el archivo robots.txt, un incremento del 400 por ciento en pocos meses.
Paralelamente, aumentó 336 por ciento el número de sitios que intentan bloquear bots de IA. Algunos agentes ya imitan el comportamiento humano, haciendo su tráfico casi indistinguible del de un usuario real.
Empresas como TollBit y Cloudflare desarrollan herramientas para que los sitios puedan cobrar a los bots por acceder a sus contenidos. Para Pangrahi, el futuro de la web dependerá de crear un intercambio de valor programático entre máquinas que permita sostener el ecosistema digital.








