Ciudad de México, 24 de febrero del 2026
Desde hace más de 20 años, las comunidades mayas de Hopelchén, Campeche, han enfrentado una creciente degradación ambiental y problemas de salud vinculados a la deforestación, la pérdida de polinizadores y la contaminación de pozos causada por plaguicidas, según denunció el Colectivo Maya de los Chenes.
Jorge Pech, representante del colectivo, explicó que la llegada de empresas trasnacionales y grupos menonitas ha provocado la pérdida de territorio ancestral y la deforestación de más de 400 mil hectáreas. Esto se debe principalmente a la producción agrícola a gran escala de monocultivos como maíz, soya, sorgo, arroz, sandía y tomate, los cuales requieren el uso de pesticidas tóxicos que afectan la biodiversidad y los acuíferos de la región.
Ante esta situación, en 2020, integrantes de 17 comunidades presentaron un amparo para garantizar el derecho humano al agua y a un medio ambiente sano, recurso que actualmente revisa la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) bajo la ministra María Estela Ríos González.
El colectivo solicitó una audiencia presencial para explicar la importancia del caso, ya que la contaminación del acuífero de la península de Yucatán afecta no solo a Campeche, sino también a Quintana Roo y Yucatán. Se rechazó una reunión virtual por las dificultades de acceso a Internet en zonas alejadas.
Pech advirtió que la expansión de la agroindustria pone en riesgo el patrimonio cultural y la identidad de las comunidades, especialmente aquellas dedicadas a la apicultura y la milpa tradicional. El desplazamiento de la población y la emigración de jóvenes dificultan cada vez más la producción de semillas nativas y plantas medicinales.
Un informe de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) publicado en 2024 confirmó la contaminación de aguas subterráneas y superficiales, con niveles superiores a los límites permisibles. Además, se detectó que el 56 por ciento de los sitios cercanos a las colmenas contenían al menos un insecticida peligroso para las abejas, evidenciando la relación directa con la mortalidad de polinizadores en la región.
El caso refleja cómo la expansión desenfrenada de la agroindustria amenaza no solo el medio ambiente, sino la salud, economía y cultura de las comunidades mayas de Campeche.













