Ciudad de México, 25 de febrero del 2026
Irán está a punto de concretar un acuerdo militar con China para la compra de misiles antibuque CM-302, en un contexto de creciente tensión regional y fuerte despliegue naval de Estados Unidos cerca de sus costas. Según fuentes citadas por Reuters, las negociaciones estarían en su fase final, aunque aún no se ha definido la fecha de entrega.
Los misiles supersónicos, con un alcance aproximado de 290 kilómetros, están diseñados para volar a baja altitud y evadir sistemas de defensa naval. Especialistas en armamento advierten que su incorporación fortalecería significativamente la capacidad ofensiva iraní, al representar una amenaza directa para buques estadounidenses en la región.
Las conversaciones entre Teherán y Pekín comenzaron hace al menos dos años, pero se aceleraron tras la reciente escalada bélica con Israel. Durante la fase final de las negociaciones, altos funcionarios iraníes, entre ellos el viceministro de Defensa Massoud Oraei, viajaron a China para afinar detalles del posible acuerdo. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní se afirmó que el país mantiene acuerdos militares y de seguridad con sus aliados y que este es “el momento adecuado” para activarlos.
No obstante, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino aseguró no tener conocimiento de la operación, mientras que la Casa Blanca evitó pronunciarse directamente sobre la posible venta.
En paralelo, Estados Unidos ha incrementado de manera notable su presencia militar en Europa y Medio Oriente. Tras el estancamiento de las conversaciones nucleares el 17 de febrero, el ejército estadounidense trasladó más de 150 aviones a bases estratégicas. Además, el portaaviones USS Gerald R. Ford fue avistado frente a la isla de Creta, convirtiéndose en el segundo buque de este tipo en la zona.
Analistas señalan que el volumen de fuerzas desplegadas supera incluso el observado antes de ataques previos contra instalaciones nucleares iraníes. Según expertos como Dana Stroul, esta acumulación permitiría ejecutar desde ataques limitados hasta una campaña militar sostenida, dependiendo de la decisión del presidente Donald Trump.
La región enfrenta así uno de sus momentos más delicados en más de dos décadas, con un equilibrio estratégico cada vez más frágil.








