Ciudad de México, 12 de marzo del 2025
Doce días después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenara iniciar la ofensiva militar contra Irán, diversos analistas y especialistas advierten que el conflicto podría tener consecuencias globales, desde una posible escalada bélica internacional hasta efectos políticos que podrían debilitar su presidencia.
Críticos señalan que la intervención militar, considerada ya una de las guerras menos respaldadas por la opinión pública estadounidense en décadas, podría generar inestabilidad en Medio Oriente, tensiones con aliados de Washington y repercusiones en la economía mundial, especialmente por el impacto en los precios del petróleo. Además, algunos cálculos estiman que la operación militar podría costar alrededor de mil millones de dólares diarios, lo que incrementa la presión política interna.
El economista y experto en geopolítica Jeffrey Sachs, profesor de la Universidad de Columbia, ha advertido que el conflicto podría representar el inicio de un escenario de confrontación global. Según su análisis, la disputa no se limita a Irán, sino que refleja una lucha por la hegemonía internacional de Estados Unidos en un contexto donde su poder enfrenta mayores desafíos.
Sachs ha señalado que el enfrentamiento podría desencadenar una crisis económica internacional, impulsada principalmente por la volatilidad del mercado energético. A su juicio, la situación evidencia una creciente inestabilidad política y estratégica en la toma de decisiones del gobierno estadounidense.
Por su parte, el coronel retirado Lawrence Wilkerson, exasesor del exsecretario de Estado Colin Powell durante la administración de George W. Bush, expresó preocupación por el riesgo de una escalada militar mayor, incluso con la posibilidad de uso de armamento nuclear por parte de Israel si el conflicto se intensifica.
Wilkerson también advirtió que el gobierno estadounidense podría enfrentar crecientes cuestionamientos internacionales por el desarrollo de las operaciones militares, así como por el aumento de víctimas civiles en la región. En su opinión, el conflicto podría marcar un punto de inflexión en la influencia estadounidense en Medio Oriente.
Mientras tanto, nuevas revelaciones sobre un bombardeo contra una escuela primaria en el sur de Irán han incrementado la controversia. De acuerdo con reportes publicados por The New York Times, los misiles utilizados en el ataque habrían sido estadounidenses, lo que habría causado alrededor de 175 muertes, en su mayoría estudiantes y profesores. Fuentes citadas por el medio señalan que el ataque se habría producido debido a coordenadas incorrectas basadas en información desactualizada.
Este incidente ha alimentado las dudas dentro de Estados Unidos sobre la justificación y conducción de la guerra. A diferencia de otros conflictos en la historia reciente del país, la ofensiva contra Irán no ha generado un aumento significativo del apoyo patriótico.
Encuestas recientes muestran que el respaldo público al conflicto es limitado. Según datos citados por Reuters, apenas 27 por ciento de los estadounidenses apoya la guerra, mientras que otros estudios, como los realizados por NPR y PBS, ubican el respaldo en alrededor de 36 por ciento. En contraste, el apoyo entre votantes republicanos se mantiene alto, con ocho de cada diez simpatizantes del partido respaldando al presidente, aunque algunos analistas observan señales iniciales de desgaste político.








