Estados Unidos intenta encauzar negociaciones entre Israel y Líbano para contener la escalada con Hezbolá, en un momento en que el alto el fuego con Irán se encuentra en riesgo.
La tregua de 15 días, previa a las conversaciones formales que se prevén en Islamabad, ha mostrado señales de fragilidad apenas en sus primeras jornadas. Las tensiones se han intensificado tras los recientes bombardeos en territorio libanés y la disputa sobre si este país forma parte o no del acuerdo.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, advirtió que las negociaciones podrían perder sentido si continúan los ataques en Líbano, los cuales calificó como una violación del pacto. En la misma línea, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, pidió incluir a Líbano dentro del alto el fuego y acusó a Israel de aumentar la tensión.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reiteró que su gobierno continuará las ofensivas contra Hezbolá “donde sea necesario”, lo que incrementa el riesgo de una ruptura definitiva del acuerdo.
En este contexto, Donald Trump ha respaldado la postura israelí de excluir a Líbano del alcance de la tregua, pese a que Pakistán, país mediador, había planteado que el acuerdo incluía todos los frentes activos.
La situación se ha complicado aún más con la reactivación de ataques por parte de Hezbolá hacia el norte de Israel y la decisión de Irán de limitar nuevamente el tránsito en el estratégico Estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global.
Mientras se acerca la reunión diplomática del sábado, la continuidad del diálogo depende en gran medida de que cesen las hostilidades en Líbano, en un escenario marcado por la desconfianza y la posibilidad de una escalada mayor en Medio Oriente







