La Fiscalía de Colombia imputó a nueve presuntos integrantes de una organización dedicada al tráfico de migrantes, acusados de lavar cerca de 100 mil millones de pesos colombianos, equivalentes a unos 29.1 millones de dólares, recursos que habrían sido obtenidos mediante esta actividad ilícita.
De acuerdo con las investigaciones, la red habría facilitado la salida irregular de más de 800 mil migrantes a través del golfo de Urabá, en el noroeste del país, utilizando supuestos paquetes turísticos promocionados en redes sociales como fachada para trasladar a extranjeros hacia Centroamérica.
Un fiscal de la Dirección Especializada contra el Lavado de Activos imputó a los detenidos los delitos de lavado de activos, enriquecimiento ilícito de particulares y concierto para delinquir. Las autoridades señalan que la organización operaba principalmente en el municipio de Necoclí, en Antioquia, así como en Capurganá, Acandí y Sapzurro, localidades del departamento de Chocó ubicadas cerca de la frontera con Panamá.
Desde estos puntos se coordinaba el transporte marítimo de migrantes procedentes de países como Afganistán, Irak, Arabia Saudita, Haití, Venezuela, Costa Rica y China, quienes buscaban continuar su trayecto hacia Norteamérica.
Las pesquisas permitieron identificar ingresos superiores a los 100 mil millones de pesos en el sistema financiero formal durante el periodo investigado. Parte de esos recursos habrían sido obtenidos incluso durante la pandemia de COVID-19, cuando las actividades turísticas permanecían suspendidas.
Según la Fiscalía, el dinero era presuntamente ocultado mediante diversas maniobras de lavado de activos, entre ellas transacciones en efectivo, la creación de empresas de transporte marítimo y fluvial utilizadas como fachada, la adquisición de bienes muebles e inmuebles y la fragmentación de transferencias bancarias, una práctica conocida como «pitufeo».
El tráfico de migrantes a través del Tapón del Darién se ha convertido en uno de los negocios ilícitos más rentables de la región en los últimos años, impulsado por el flujo masivo de personas que buscan llegar a Estados Unidos.
Esta ruta, considerada una de las más peligrosas del mundo debido a las condiciones geográficas extremas y la presencia de grupos criminales, ha favorecido la expansión de redes dedicadas al transporte irregular de personas, la extorsión y otras actividades ilegales asociadas al fenómeno migratorio.







